EDITORIAL

 

El prestigio, el respeto, además de la experiencia y la trayectoria, pero sobre todo la ética son cualidades de algunos pocos periodistas en este País, son el faro para otros inexpertos escritores que pretenden de algún modo escalar o posicionarse en los medios y frente a la opinión pública de Colombia.

Una de ellos es la directora de Noticias Uno Cecilia Orozco, quien ha tenido que librar una dura batalla contra el poder político y económico durante mucho tiempo, ahora nuevamente pretenden amordazarla, limitarla en su libertad de expresión y de prensa. Abelardo de la Espriella, conocido defensor de políticos corruptos, narcos y paramilitares (parece una redundancia)  se va lanza en ristre contra la ella por un escrito donde lo menciona y busca, que ella rectifique, dizque para salvaguardar su buen nombre so pena de una demanda, acompañado claro está de su camarilla en el poder. Posteriormente se va de nuevo en contra de la periodista en una columna titulada, “El ocaso de una difamadora”. No hay derecho. Todo lo anterior porque en un escrito mencionó que varios delincuentes lo llamaron BANDIDO, calumniadores.

Colombia es el sueño de los periodistas, todos los días  y en todo tiempo, surgen noticias que son bocado de cardenal para cualquier trabajador de este oficio.  Semana tras semana, se hacen  investigaciones sobre diferentes temas de interés local o nacional, para resumir, nadie medianamente talentoso e informado en esta profesión se quedará sin contenidos de interés y de actualidad, para escribir en el medio  que lo publica o salir al aire en el programa de radio o TV con quien tiene algún contrato de trabajo o colaboración ad honorem.

La libertad de expresión, así como la libertad de prensa son derechos consagrados por los Estados en sus Constituciones políticas, son consideradas conquistas logradas a través de las luchas y el tiempo. Latinoamérica es  una de las zonas más peligrosas para ejercer el periodismo, especialmente México, Colombia, Venezuela y algunos países centroamericanos. Las expresiones de mayor violencia son: El asesinato, las desapariciones y las amenazas, hacen parte de la cotidianidad y del riesgo que asumen los comunicadores y periodistas.

Hay un tipo de violencia que de manera soterrada algunas veces y en otras como práctica permanente, es utilizada para amordazar la libertad de expresión: La censura y su peligrosa variable la auto censura; esta última cuando se quieren evitar riesgos dentro de la profesión o está presente la pauta publicitaria.

La censura puede venir desde el interior del medio de comunicación, en algunos casos sus directores, editores o gerentes ejercen  algún tipo de intimidación, acoso o intromisión directa o indirecta sobre sus periodistas,  columnistas o colaboradores, se evidencia en los límites y lineamientos expresados para desarrollar su labor. Un ejemplo claro es la corrección a columnas, artículos o informes especiales, llegando incluso a la no publicación por el tema tratado, delicado quizás para el gusto de quien lo aprueba.

También puede ser  un agente externo, amenazas al autor o al círculo cercano, panfletos, agresiones físicas y llegar incluso al asesinato. Existen otros mecanismos indirectos que están muy de moda y es la censura perspicaz que llevan a cabo las instituciones públicas o privadas, que limitan la libertad de expresión mediante compra de pauta publicitaria u otro tipo de contratos, esto determina de alguna manera la capacidad e independencia de los medios.

Hoy día, propietarios, editores, directores y  periodistas están siendo cuestionados por el tratamiento que le dan a la información -a veces sesgada y acomodada a intereses particulares- la línea editorial NO puede estar matriculada al gobierno de turno, dejando de lado la imparcialidad y manipulando la estructura  noticiosa, cobertura, análisis y contenidos, de manera velada, o de manera directa y desvergonzada.

La Tarde del Otún es  un medio de comunicación on line dedicado al ejercicio de la libre expresión, mediante la creación  de  contenidos en  defensa de los derechos de los ciudadanos para salvaguardar el bien común, la defensa de la libertad con el ejercicio profesional y la responsabilidad en la información. El periodismo debe ser serio y sobre todo ético, no se debe plegar al falso poder de quien lo quiera censurar por interés político, económico o personal; debemos estar alerta con esto.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *