Por: Leonardo Franco Arenas
___Circo, es por lo general un espectáculo artístico que anteriormente se hacía de manera itinerante por pueblos y ciudades, bajo una gran y colorida carpa que albergaba una amplia gama de artistas y actos que daban realce y prestigio a la marca. Se recuerdan circos como el Egred hermanos de Colombia, considerado durante más de 40 años como el mejor de Latinoamérica. México también fue tierra de grandes circos, como el García hermanos entre muchos. Los Circos cambiaron su estructura, ya no son itinerantes bajo coloridas carpas, actualmente tienen sedes fijas en diversas ciudades como el circo de Mónaco y otros que son viajeros como el circo del sol o el circo ruso. A este país han llegado muchos, se han creado otros tantos, circos grandes y circos pobres que recorren las polvorientas carreteras de corregimientos, veredas y pueblos olvidados, llevando diversión a estos territorios.
A los circos por lo general los componen una serie de artistas especializados en actos que los caracterizan y los ponen en el radar de los espectadores: Un desinhibido y hábil presentador o maestro de ceremonias, acróbatas, contorsionistas, payasos, equilibristas, en fin, un sin número de actos que divierten a los asistentes. Los orígenes de esta forma de diversión provienen de la antigua Roma, ellos fueron los primeros en utilizar el término circo para las actividades de entretenimiento y espectáculo público; hay que recordar el término Panem et circenses, Pan y circo.
En Bogotá se instaló desde el 7 de agosto de 2018 el más grande circo allegado a estas tierras, pero no por menos el más siniestro; este espectáculo risible a veces, desvergonzado, atemorizante, desinformativo otras, tiene personajes muy definidos y que son los protagonistas tras escena de ese decadente espectáculo que se desarrolla desde el ejecutivo y sus acompañantes de camarilla.
El propietario o patrón, ya no tras bambalinas, reconocido por manejar los hilos del poder con férrea disciplina (para perros dicen algunos)
El Presentador, hábil para animar todo tipo de fiestas, tiene carisma y cree derrochar simpatía. Aún no reconoce su importante labor en la dirección del circo, solo recibe órdenes y entretiene al público con algún truco improvisado. Estos dos personajes tienen un acto juntos de ventriloquía, el maestro y el muñeco, el primero habla a través del muñeco y al finalizar el acto lo arrojará a una maleta. También hay que reconocer las dotes del presentador como payaso, en muchos casos es tratado así por el respetable.
La mujer invisible, tiene a su cargo uno de los actos más importantes en esta gran carpa, pero ella no se ve, no se siente, solo hace presencia por redes sociales y comunicados para explicar sus metidas de pata, se caracteriza también de bruja y vampiresa.
Magos hay varios, el más reconocido es el que maneja y hace desaparecer la plata, tiene una habilidad innata para este oficio y mucha experiencia. También hace parte de este grupo un monsalbete, aventajado y avivato que planea las estrategias macros del circo, este, aparece para anunciar una mentira y desaparece cuando le conviene.
Escapistas hay varios, haciéndole el quite a la justicia de manera hábil, escurriendo el bulto, de esos unos tales embajadores, cónsules entre otros.
Mujeres exóticas y bailarinas, hay varias, alumnas aventajadas del patrón, no en el baile si no en el difícil arte del hipnotismo y cortinas de humo, generalmente salen de a una en una para su correspondiente acto, pero algunas veces actúan en rabiosa manada.
Hombre bala, también son varios, algunos titulares y otros a la sombra, unos se presentan con traje y corbata, otros con uniformes y charreteras.
Contorsionista, conocida desde siempre del patrón, la ha tenido a su diestra y siniestra para todo tipo de mandados, en su espectáculo le toca también hacer maromas para no caerse con tantas embarradas.
Los animales, aunque está prohibida su exhibición en este tipo de espectáculos, hay algunos que clandestinamente se mantienen, burros, mulas, buitres, hienas y lagartos. Hacen parte de igual manera los operativos, encargados de la limpieza, los carga ladrillos y los corre ve y dile, subordinados desde los medios de comunicación y sus asesores jurídicos.
Este circo nacional está en decadencia, la tribuna ya los está chiflando, les está conociendo sus trucos y artimañas; muy pronto serán blanco de la indignación del público, los estarán echando de ese escenario con cargas imparables de protestas desde todo lado. Su mejor tiempo pasará y serán borrados de la historia nacional, solo serán recordados como el mal ejemplo de la época más aciaga del país.
