Por: Leonardo Franco Arenas – www.latardedelotun.com
___ Colombia parece ir en contravía de lo que sucede en el mundo en cuanto al manejo de la pandemia. En el último día se han confirmado nuevos contagios (337.074 nuevos casos en las últimas 24 horas) a nivel global, en lo que parece ser una tercera ola de la pandemia, debido principalmente a las nuevas variables del Covid. En Estados Unidos vuelve a elevarse el número de contagios pasando a una alerta moderada con 22.462 nuevos pacientes. Francia es el país que más nuevos contagios 114.028, Italia reporta 21.304 nuevos casos y Polonia registra 17.272 nuevos contagiados. Mientras en varios países se ha tomado la decisión de decretar nuevamente la cuarentena a causa del aumento de la población contagiada, en Colombia, se relajan las medidas y se abren nuevos frentes hacia lo que llaman algunas lumbreras del gobierno, “la normalización de la economía, haciendo creer erróneamente al ciudadano del común que la pandemia es cosa del pasado, craso y deshumanizado error.
El gobierno colombiano ha hecho una defensa a ultranza sobre el manejo dado a la pandemia desde el mismo momento en que se declaró la cuarentena inicial, no debemos olvidar que Colombia ocupa un lugar entre los 8 países con mayor número de contagios a nivel mundial, una cifra extremadamente grande, si lo comparamos con países que tienen poblaciones mucho más numerosas que la nuestra. Hay que tener en cuenta también que la cifra de fallecidos está por encima de 60.000, superior al promedio mundial. Desde su tribuna diaria del programa de TV, el presidente Duque ha tratado de desviar la atención desde un principio, de temas más importantes concernientes a esta pandemia, los enfrentamientos que tuvo con los mandatarios locales en las estrategias aplicadas, fueron vox populi por la arrogancia e intentos fallidos del primer mandatario en querer imponer criterios personales y poco científicos; afortunadamente los alcaldes terminaron imponiéndose en bien de sus conciudadanos. Posteriormente concentraron los informes diarios de medios oficiales y sus cajas de resonancia, en la negociación y compra de vacunas a las multinacionales, informes diarios presentados por noticieros privados y el talk show diario de Duque que en hora prime hablaba de la habilidad de los delegados del gobierno en las negociaciones con las multinacionales farmacéuticas, se habló de algo más de $ 600.000 mil millones de pesos destinados a las compras, eso sí, con unas clausulas leoninas para nuestro país, confidencialidad (siempre el gobierno ha esgrimido esta excusa) y los costos, muy por encima de lo que pagaron otros estados por las mismas vacunas. Mentira tras mentira. La tardanza en recibir las vacunas causó un disgusto mayúsculo en la opinión pública, fue tapado durante tres meses aproximadamente con el cuento del manejo de la logística, los ultra congeladores, la distribución y los cronogramas de vacunación; una vez más una gran mentira, la alharaca armada desde la casa de Nariño con el recibimiento del primer envío en el aeropuerto, discurso, desfile y con otra serie de ridículos internacionales nos pusieron en el sitio que ocupamos y en lo que somos como nación, una República platanera, oso mayúsculo ante la comunidad internacional y nuestros dirigentes no se dan ni por enterados, significa eso, que perdieron la vergüenza, lo que digan adentro o afuera, les vale huevo. Se están perdiendo vacunas por la improvisación en su traslado, fallas en la aplicación, corrupción en el manejo, en fin, es en plata blanca lo que somos, toca asumirlo por ser culpables en elegir semejantes ineptos y corruptos, mientras tanto somos el hazmerreir del mundo y el zoquete mayor haciendo burradas.
No podemos tapar el sol con un dedo, la adulación y lisonjas que se reparten entre estos personajes no son óbice para ocultar sus metidas de pata e ineficiencia.
El manejo de la pandemia ha sido un desastre, la planificación de la compra, almacenamiento, distribución y posterior vacunación de los colombianos un despropósito, fallas sin fin. La salud en Colombia es uno de los negocios más rentables después de la banca, por tal motivo hacia allá se enfilan las baterías de los corruptos de cuello blanco y organizaciones delincuenciales que aquí están en el mismo nivel, robos y venta, doble ganancia. Hoy, mientras en otras latitudes se vuelven a tomar medidas extremas en el platanal llamado Colombia vamos en contra vía, ¡no pasa nada somos el país más feliz del mundo!
