Defensores a ultranza del uribismo.

Por: Leonardo Franco Arenas – www.latardedelotun.com

___ Hablemos claro, el uribismo ha llevado nuestro país a vivir una de las peores épocas de su historia republicana, son veintitantos años sumidos en la zozobra del paramilitarismo, miedo, violencia generalizada, robo descarado del erario, activos de la nación, la cooptación de todos los organismos de control y las esferas de poder del estado, mediante un régimen de terror, autoritario y mendaz. Disfrazado para acometer de manera callada pero arbitraria las peores acciones en contra de la sociedad civil y los opositores. Nefasto y aciago propósito desde la mente de un depredador social y político, obtener para si el control total del estado, en todas las instituciones del país ha metido su mano, este megalómano y sociópata ha construido con la ayuda de su entorno una disimulada dictadura, a la cual hoy día no le importa pasarse la ley por la faja sin ruborizarse y sin temer a la justicia o al repudio social, pisar sobre cualquiera o cualquier cosa que se interponga en sus propósitos.

La historia de violencia que lo ha acompañado desde sus primeros cargos burocráticos a nivel nacional y regional lo distinguían como quien se perfilaba a ser el líder de la violencia, esta, disfrazada de democracia, discurso donde siempre se ha sabido mover, quebrantando la ley a cada momento de manera velada y astuta.

Ahora bien, esa es una historia contada que conocemos y reconocemos la mayoría de los colombianos desde hace mucho tiempo, esta ahora es una verdad incontrovertible para muchos compatriotas, ellos, seguidores por años de sus tesis de seguridad democrática, seguridad para la inversión extranjera, estado no derrochón y la privatización de las empresas del estado. Conocemos su desgaste, la deplorable imagen pública, los líos con la justicia, somos testigos de su desespero al perder el control y su discurso recargado de odio y miedo, por que huele su derrota y su condena. Es la realidad de la cual somos testigos pero que cuenta con defensores a ultranza del personaje: Grandes monopolios económicos, dueños de sector financiero (el más beneficiado por Uribe), políticos de su partido y de la coalición de gobierno, periodistas de grandes medios (que pertenecen a los grandes grupos económicos) o sea, a quienes no les conviene que nada cambie en este país.

En otro escalón de defensores están algunos columnistas reconocidos por la opinión y la sociedad por sus pérfidos escritos y sus intereses personales, para conseguir un nombramiento a dedo, ganar el beneplácito del patrón para una candidatura o para obtener beneficios en sus negocios particulares, son aquellos que desde poderosos medios nacionales y regionales tratan de salvaguardar la imagen de la derecha depredadora comandada por el jefe supremo Uribe sobre las hilachas de este estado fallido, tratando de feriar lo poco que ha quedado con el visto bueno de estos escribidores de oficio, oficio de alabanza.

No escatiman esfuerzos en denigrar al que sea, el único pecado para ser blanco de ellos es disentir, denostar es su especialidad y a medida que las encuestas y la percepción electoral los entierra en los sótanos del infierno, más agresivos y vulgares se muestran. En Pereira tenemos unos cuantos especímenes de estos, pero sobre todos se destaca de mala, muy mala manera un personaje que de vieja data se conoce en la ciudad por su arrogante hacer y sobre todo decir, por su verborrea incendiaria en contra de todo lo que no vaya a su favor. Este sujeto desde su tribuna no se mide en insultar a damas de manera soez y destemplada, de arremeter en contra de quien piense en contravía de sus intereses siempre personales (léase arrimado al poder para obtener prebendas) debe ser un muy mal sujeto porque muchos de sus amigos se han distanciado y algunos lo tratan de lejitos por temor a sus comentarios salidos de tono.

Es hora de preguntar, ¿Cuál es la responsabilidad social de estos personajes? Así como nacionalmente se han hecho críticas a la posición uribista de: Vicky Dávila, Salud Hernández, María Isabel Rueda, Luis Carlos Vélez, Néstor Morales, Carlos Antonio Vélez etc. Acá en La Perla del Otún tenemos unos personajes algo peorcitos, lo digo con todo el derecho a la opinión y al disenso, pero, que también se ciñan al respeto y a la verdad, esta NO puede ser manipulada por ningún periodista o columnista. Hay una realidad y es la que vive el país, no la que pretenden hacernos ver estos personajes. Había que decirlo y se dijo. ¡Hablemos claro!

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