Por: Leonardo Franco Arenas – www.latardedelotun.com
____ El origen de esta tradición se remonta a los orígenes del cristianismo, por cierto muy cruel y sangrienta, cuando herodes I “El Grande” da la orden de matar a todos los niños nacidos en Belén de Judea menores de dos años buscando así acabar con Jesús de Nazaret y la profecía. Cronológicamente de acuerdo a la tradición, debería conmemorarse después del 6 de enero fecha de visita de los reyes magos al recién nacido, así está narrado en el evangelio de Mateo.
Con el transcurrir del tiempo este hecho trágico por demás, se transforma especialmente en España y naciones americanas en una fecha en la cual se realizan todo tipo de bromas de diversa índole, con noticas y hechos que no son ciertos pareciendo que la información es verdadera, todo lo anterior para compartir circunstancias que generen risas y buen humor.
Colombia vive desde hace cuatro años una permanente inocentada, su artífice mayor como en una gran troupe escénica es el excelentísimo señor presidente o sub, como se quiera pensar, hasta su cargo es una broma de mal gusto jugada tras bambalinas por el dueño del teatro “El Platanal” el titiritero; desde el mismo día en que salieron los resultados de las elecciones supimos que todo era una pantomima. Denunciaron con pruebas fehacientes la compra de votos, los manejos oscuros desde la Registraduría en los formatos E-14, chiste cruel la forma burda en que fueron enmendados. Luego fueron apareciendo los soportes de la campaña del CD, por ejemplo, el ñeñe Hernández en la Costa, además de otros avezados compra-votos en diferentes regiones del país, algunos murieron de manera repentina y no natural.
Ese solo fue el comienzo, año tras año indefectiblemente los resultados de este gobierno han sido un completo desastre en materia económica, social, política, de justicia, etc., las promesas que día tras día se realizan desde el palacio de Nariño y otras dependencias del estado son siempre el hazme reír de la población colombiana. Cuando se hace algún tipo de anuncio, se mira con cierto desdén con algún grado de menosprecio por lo que publicitan los señores con bombos y platillos, ¿el por qué? Sencillo, siempre todo resulta siendo una mentira, un discurso acomodado a las circunstancias o cuando se ven con el agua al cuello. Esto sucede invariablemente con las actuaciones del Patrón, el Duque y su cohorte de vasallos, ya no les creemos y estamos “mamados” que manejen el país como una gran finca, vecina del ubérrimo.
Esta conmemoración de origen religiosa que se tornó pagana en el tiempo en Colombia no es de un día, desde el 7 de agosto de 2018 se volvió diaria, como los crímenes de estado, como las desapariciones, como las amenazas a periodistas y opositores, como el hambre y la carestía, como las promesas y el errático plan de gobierno; estamos sumidos en un sainete trágico, espectadores silentes de esta comedia bárbara en la que han convertido la nación.
La nuestra es la mayor inocentada del “mundo mundial” y de esta, usted y yo hacemos parte. ¿Hasta cuándo? La respuesta la tenemos todos y está cerca el momento a decir basta para siempre a esta pantomima del uribismo que tanto daño le ha hecho a Colombia. No más inocentadas don Duque.
