EL SOBRE DE LA COIMA

Por: Lina María Arango Dávila

Asesora en gobernanza, transparencia y construcción de paz

Twitter @linamariaarango IG linaarangosesnadora  – www.latardedelotun.com

_____ Hace unos días, en una conversación con un amigo sobre temas de corrupción, compartimos experiencias de conocidos que son víctimas de quienes mes a mes envían a un mensajero con el “sobre de la coima.” Mi amigo, quien había sido contratista de una alcaldía me envió días después un escrito en el que detallaba en qué consistía dicho sobre:

“En la cadena de la corrupción nada es gratis. Los politiqueros en temporadas de campaña trafican con los derechos haciéndolos ver como favores. Desde tratamiento diferencial en hospitales, cupos escolares, subsidios de vivienda, trámites de tránsito hasta trabajo y contratos con alcaldías y gobernaciones, los corruptos convierten los derechos de todos en privilegios para quienes les ayudan como borregos durante las campañas. A doña Margarita (aseo), a Santiago (abogado), a Mary (administrativa) y a Vicky (profesora) les llega el sobre cada mes. Ellos lo reciben, se van a sus puestos y lo devuelven con el “compromiso adquirido”, es decir el valor mensual que debe enviar al político que lo “apadrina”.  Muchos alcaldes y gobernadores reparten las secretarías a los congresistas y concejales con quienes han pactado previamente un negocio y un respaldo político. Por su parte ellos reparten los puestos de las secretarías entre sus aliados muchas veces con personas incompetentes y sin vocación de servicio público.

En la cadena de la corrupción nada es gratis. El derecho a trabajar se le debe pagar al concejal con dinero o con trabajo político, armando reuniones en las casas si es necesario. Algunos contratistas se ausentan de su trabajo para participar en reuniones o eventos políticos sin que sus supervisores hagan o digan nada. Esta práctica se ha normalizado.  Las organizaciones criminales de la corrupción tienen establecidas los porcentajes que deben ser aportados por parte de los contratistas y funcionarios hasta las comisiones por la elaboración de términos de referencia a la medida de un proponente, o el tráfico de información sobre cuantías en procesos de licitaciones públicas.

Así mismo los contratos de personas para prestación de servicios desde barrenderos, hasta médicos, técnicos especializados y profesionales deben pagar un porcentaje al “jefe” para que este reinvierta en su beneficio propio o en el pago de los gastos de su siguiente campaña. Si no es con dinero el contratista o funcionario debe pagar con trabajo participando en la campaña política y suministrando datos de posibles votantes como cuota para renovar el contrato de trabajo o de servicios.   Asimismo, muchas empresas que prestan servicios de gran pequeña, mediana y gran cuantía pagan comisiones por la adquisición de contratos o participan de manera gratuita en eventos de campañas políticos generalmente de los partidos de gobierno”.

Se acercan las elecciones y nuevamente se podrá a prueba la indignación por la corrupción. ¿se elegirán nuevamente a los dueños del sobre de la coima? El 13 de marzo lo sabremos.

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