LA FÁBULA DE LA RANITA…POLÍTICA

Por: Lina María Arango Dávila

Asesora en gobernanza, transparencia y construcción de paz. Candidata al senado.

www.latardedelotun.com

“Todo parece imposible, hasta que se hace” Nelson Mandela.

_____ Hay dos fábulas que recuerdo mucho, cada vez que pienso en las experiencias recientes y repetitivas que vivo o veo en el ámbito político colombiano. La primera es sobre un balde de cangrejos donde uno de ellos intenta salir para, una vez afuera, ayudar a salir a los que continúan en él. Sin embargo, al avanzar en la escalada del balde, los que se van quedando atrás, lo halan para que este no logre salir. Al final, todos son cocinados. Nada alejado de lo que pasa en los grupos políticos. Ni los alternativos se salvan.

La otra es sobre “un grupo de ranas que viajaba por el bosque y, de repente, dos de ellas caen en un hoyo. Todas las demás ranas se reunieron alrededor del hoyo y al ver cuan profundo era, le dijeron a las dos ranas en el fondo que para efectos prácticos, se debían dar por muertas. Las dos ranas no hicieron caso a los comentarios de sus amigas y siguieron tratando de saltar fuera del hoyo con todas sus fuerzas. Las otras seguían insistiendo que sus esfuerzos serían inútiles y que no tenía caso seguir luchando. Finalmente, una de las ranas puso atención a lo que las demás decían y se rindió. La otra rana continuó saltando tan fuerte como le era posible hasta que finalmente logró salir del hoyo. Cuando salió, las otras ranas le dijeron: “Nos da gusto que hayas logrado salir, a pesar de lo que te gritábamos”.  La rana les explicó que era sorda, y agradecía que la estaban animando a esforzarse más y salir del hoyo” (www.guiainfantil.com). Aquí bien podían estar los candidatos que se lanzan a una candidatura a pesar de que todo su alrededor le dice que no lo haga. Que es imposible ganar.

 

Dicen que las personas tercas y locas cambian el mundo. Los tercos porque perseveran a pesar de las adversidades y los locos porque se atreven a pesar de la racionalidad del experto y el tan frustrante “así son las cosas”.  Hay quienes se adaptan – diría que la mayoría- de manera “exitosa, monótona, y pesimista” a esa racionalidad. Basan sus decisiones en datos, tendencias, planes estratégicos, costumbres politiqueras, mientras tachan de ingenuos a quienes se salen del molde. Pero siempre hay diferentes. Los que sueñan, los que, a pesar de las evidencias en contra, lo intentan y lo logran … o tal vez no. Al final, haberlo intentado es mejor que quedar con la eterna pregunta ¿Y si lo hubiera hecho qué?

“Aerodinámicamente, el cuerpo de un abejorro no está hecho para volar; lo bueno es que el abejorro no lo sabe.” Letrero en la NASA.

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