De su último libro, LECCIONES DE FILOSOFÍA CON MI NIETO MATÍAS.
Autor: Profesor Carlos Saracay Rivas
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En esta fotografía, Matías está bien posesionado de su papel como guitarrista, ¡es la postura clásica de mi amigo Carlos Arturo Torres!, y bien podemos interpretar que nos va a dar un gran concierto, pero aún no ha desarrollado esta habilidad, sin embargo, su expresión sí nos puede servir de trampolín para explicarnos, como lo ha venido haciendo con otros temas, el valor musical, desde la epistemología.
“De esta forma, nos dice, comprended que la música no es solamente ritmo, ni palabras ni ruido, es fundamentalmente armonía de vibraciones que producen sonidos culturalmente agradables, pero que se forman y producen tanto en la naturaleza y el cosmos, como en la mismidad del ser, en su esencia e infinita trascendencia, como los números, en el ser mismo en cuanto es CUANTUM, cual lo plantearon los filósofos presocráticos, llamados Pitagóricos. La música, como todas las cosas, decían ellos, son número, son cantidad, que muchas veces se transforma en calidad, precisamente, como después lo explica Hegel y Engels, en una ley de la dialéctica que se enuncia así: Ley de los cambios cualitativos en cuantitativos y viceversa, es decir de cambios cuantitativos en cualitativos, como sucede en la química cuando, por ejemplo, a un átomo de hidrogeno y otro de oxígeno, se le suma otro hidrógeno más, cambia cualitativamente y produce la maravilla del agua: H y O, más H= H2O. Para comprender la teoría de los números de los pitagóricos hay que comprender que para ellos los números no eran solamente cantidad, sino también cualidad. Por ello afirmaban que todo era número y que las notas musicales, para el caso que nos ocupa, eran diferentes cantidades de vibraciones, que correspondían proporcionalmente a la diferencia de vibraciones cósmica entre los planetas.
La diferencia de vibraciones entre las notas musicales, actualmente, la comprendemos desde la física acústica, su correspondencia con las vibraciones entre los planetas aún no se ha demostrado, pero era didáctica la forma como los pitagóricos lo explicaban.
Lo que nos concierne ahora explicar, un poco, es que la música no es la letra de las canciones que nos gustan, ni solo el ritmo de aquellas que nos encanta bailar, podemos decir que una canción sí es eso, letra, ritmo y música. La música, poned atención, sobre todo, para que degustéis la que llamamos clásica, es armonía de sonidos, los sonidos son vibraciones, y las vibraciones producen sonidos que son cuantum, son número cualitativo, son esencia de ser, que se puede expresar cuantitativamente en su escritura, en los pentagramas. Esto le permitió a Beethoven, precisamente, seguir componiendo piezas musicales, cuando ya era sordo. Es decir, la música puede hasta no sonar, es esencia de la armonía de la naturaleza, del cosmos y del mismo ser. Es cantidad y es cualidad, calidad de armonía.
De acuerdo a esta disquisición, quiero invitarlos a escuchar una pieza musical interpretada por el dilecto amigo de mi Abue Karl, Carlos Arturo Torres, quien interpretó este tema, cuando yo estaba aún por nacer, y ellos descansaban su pleno guayabo, en la finca de Barbosa. A pesar de ser un ejercicio o ensayo, es música pura, armonía rítmica de sonidos y cantidades, precisas de vibraciones, que nos hacen ascender, al mundo de lo sublime, al cuarto nivel del pensamiento, el humano, pero más allá de la racionalidad lógica dialéctica, al pensamiento que los escolásticos y religiosos llamaban contemplativo, y que ahora llamamos sublimidad. Gracias tío Carlos Arturo, creo que le puedo decir con propiedad histórica existencial y generacional, por ofrecernos estos conciertos celestiales, del olimpo de los dioses, o del nirvana complaciente, tanto como por compartir, con mi Abue, estos temas epistemológicos.”
Para ver la melodía citada puedes dirigirte a:
https://l.facebook.com/l.php?u=https%3A%2F%2Fyoutu.be%2FY0041LPbV3c%3Ffbclid%3DIwAR3EI2HHvncXhwQHfmHlifCnA2xsJ0kaM42LjAsqTEFCrG6dsJZubIp8U1Q&h=AT1SAjTv7Ku358xyz0Xnntj7YAEYNtcFNpDep8yALKV1808BdavuS6j5VPBS726wX4TbAld9Re3fABgR5sfkXXmNJjO7X8Q4QEn3w8dFVvegNyEBnv1vU0nYBIu79p5i
Cuando ha crecido un poco, es esta la actitud de Matías para escuchar este estilo de música:
