Columna publicada originalmente el 29.05.19 en El Imparcial.
Por: Leonardo Franco Arenas – www.latardedelotun.com
_____ No se trata de levantar ampolla, ni mucho menos un escrito xenófobo, es, tratar de entender lo que pasa en esta y otras ciudades colombianas. Pereira, ciudad que floreció a partir de la llegada de migrantes nacionales, (sobre todo de Antioquia) y extranjeros que escuchaban sobre las posibilidades para salir adelante en estos lares, ellos y sus familias.
La ciudad sin puertas, tierra de oportunidades, la ciudad que lo tiene todo, capital del eje; son solo algunas de las frases que han identificado la Perla del Otún, visualizándola casi siempre como una tierra prometida.
MENDICIDAD: Situación de una persona que vive de limosnas. Acción de mendigar.
Los pereiranos históricamente se han distinguido no solo por su laboriosidad, amabilidad y emprendimiento, sino por su dadivosidad. Por lo anterior, a lo largo de su historia han llegado a esta capital méndigos de diferentes orígenes a vivir de su labor diaria, pedir limosna.
Esta es una práctica habitual como forma de vida de personas que han decidido acudir a la lástima, al buen corazón traficando con su miseria, discapacidades y en algunos casos sus adicciones; igualmente no se pueden olvidar las organizadas y peligrosas mafias que hacen presencia.
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) Organismo de la ONU lo define como trata te personas: “Mendicidad ajena, ocurre cuando una persona es obligada a pedir limosna dentro de Colombia o en el extranjero y luego les es arrebatado el dinero, detrás de esta acción se encuentran personas que se lucran a través del sometimiento, la coacción y la amenaza”.
En muchos espacios de la ciudad se han implementado estrategias, especialmente por migrantes: Articulados de Megabus que antes eran abordados de manera individual, ahora son de a dos y tres personas, Plaza de Bolívar, Parque Guadalupe Zapata en Cuba, Parque el Lago, salida de iglesias (cualquier denominación) y esquinas de alto tráfico, entre otros. Una estrategia es la bolsa con dulces económicos o los inservibles billetes venezolanos para cambiar por unas monedas. Podría uno sostener que se trata de un trabajo humilde y honrado, puede ser, pero llama la atención que ha crecido de manera exponencial y la mayoría, si no todos, tienen en mismo argumento, utilizan las mismas palabras y se podría pensar que es un esquema diseñado, un guion, un libreto preconcebido. ¿Hay alguien o una organización detrás de esto? ¿Es un caso de trata de personas? ¿Es otro tipo de mendicidad?
Con la grande migración e inhumano éxodo de los venezolanos a nuestro país, cada uno huyendo con una historia y una tragedia a sus espaldas, se han creado nuevas responsabilidades sociales, económicas y judiciales para Colombia y las regiones. Es necesario planificar programas de inserción social, trabajo, salud etc. Y aquí en Pereira deben ampliar la cobertura de los programas ya existentes y crear otros para el amparo de estos hermanos latinoamericanos. Mi respeto y solidaridad con el pueblo venezolano.

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