PASION Y MUERTE – FIESTA Y DOLOR

 Por: Leonardo Franco Arenas- www.latardedelotun.com

______   Futbol nacional. Delirio, frenesí, éxtasis son sinónimos de pasión, la que fácilmente desemboca en locura, en demencia y se convierte en un ritual de muerte.

Fiesta es celebración, festejo, jolgorio, pero que cuando se mezcla con alcohol y drogas, fácilmente termina en congojas. Para algunos el fútbol es un juego y para otros una forma de vida como para los conocidos barristas, que hoy día hay que verlos de lejos. El futbol hace parte de la globalización del mundo, de las masas, que por efectos de la televisión y su comercialización se ha convertido en la diversión de muchos como también, en un vehículo emocional para generar violencia.

El latino es generalmente emocional en su forma de vida, sobre todo en sus reacciones, en este contexto, el futbol puede ser causa de felicidad, sufrimiento, angustia, odios, admiración o destrucción. El colombiano disfruta y sufre con su equipo, con su ídolo, estalla de felicidad con un gol o un triunfo, de igual manera siente ira, impotencia, rabia, y ese sentimiento negativo puede desembocar en violencia incontrolable. Hablo de aquellos que cultural y socialmente se identifican como fanáticos, aquellos con muchos vacíos de formación familiar, académica, que se refugian en los colores de una camiseta para desfogar sus carencias.

Muertos y heridos tras dos partidos de los llamados clásicos, batallas campales de bandolas armadas con piedras, palos y armas blancas. Estadios sin aficionados porque las plazas y equipos han sido sancionados. Barristas que pretenden ser parte de la dirigencia y mediar en las decisiones de los clubes. La situación pasó una línea roja de alerta, ahora hay que disponer del mayor pie de fuerza de la policía en las ciudades cuando el equipo juega para evitar los desmanes, entonces ¿la seguridad ciudadana quien la asume? El problema ha crecido de manera exponencial y estos fanáticos locos azuzados desde medios y redes sociales salen armados cada que hay un encuentro, con el objetivo de alborotar y armar una pelea con los contrarios y a veces entre ellos mismos.

Como va el futbol actual, los estadios se convertirán en catedrales vacías y el disfrute del juego será solo por televisión, eso, si Win sports lo permite en Colombia. Lo sucedido en Cali, Medellín y hace unos días en Bogotá no puede seguir ocurriendo. El futbol debe ser pasión y fiesta; la muerte y el dolor deberían estar en otros ámbitos de la vida.

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