Por: Leonardo Franco Arenas – www.latardedelotun.com

_____ Les llegó la hora, los gringos en un cambio de actitud frente al estado colombiano y sin mucho esfuerzo agarraron la punta de la madeja, imagino que ya tenían pruebas fehacientes de las prácticas non sanctas de Sarmiento Angulo y de un largo etc. en el poder económico y político del país. El ovillo de la corrupción del grupo AVAL apenas comienza a desenredarse, lo positivo del hecho, es que aquí ya metieron sus narices el FBI y el Departamento de Justicia de ese país. En el conglomerado económico de Don Luis Carlos debe existir un mayúsculo ataque de pánico, entienden perfectamente la seriedad con que se tratan estos temas en el país del norte, tratamiento diametralmente opuesto a como se ocultan y se manejan en Colombia ante la justicia y la opinión pública. Este primer anuncio solo es el comienzo, la punta de esa maraña de torcidos, coimas y procedimientos ocultos del grupo económico más poderoso en este país.
Como lo expresó Ana Bejarano en su columna, el sacrificado fue Corficolombiana, la corporación financiera más grande de Colombia, que tiene inversiones en cinco sectores estratégicos de la economía: infraestructura, energía y gas, servicios financieros, hoteles y agroindustria y unos activos totales de más de 31 mil millones de pesos, perteneciente al Grupo AVAL, pero el chivo expiatorio final fue José Elías Melo, ex presidente de la corporación que está condenado a pagar 11 años de prisión y ahora, en líos monumentales con la justicia norteamericana, él, se ha declarado nuevamente inocente como lo ha hecho durante todo el proceso desde que estalló el escándalo de las coimas de Odebrecht. Caja de pandora a la vista, otra fisura desde adentro en el grupo AVAL, Melo no está dispuesto a cargar solo con la culpa como tampoco, con el señalamiento de EE UU y el escarnio público al que ha estado expuesto desde que fue condenado, en este nuevo escenario lo más probable es que comiencen a salir a la luz nuevas evidencias en contra del todopoderoso LCSA.
Los medios de comunicación colombianos que salieron en gavilla al absolver al grupo económico del delito, manipulando ladinamente la información real, en cuestión de días se les cayó la narrativa al presentar la noticia de manera sesgada, exponiéndolo como una cuasi exculpación por parte del Departamento de Justicia de EE UU ante estos graves hechos y, que solo ameritaba una multa de 80 millones de dólares. Nada más lejos de la realidad, lo firmado es un acuerdo con un minucioso seguimiento durante tres años, las confesiones hechas por los representantes de Corficolombiana sobre la corrupción en: Los contratos en la Ruta del Sol y en la adenda Ocaña- la Gabarra, las coimas de Odebrecht y los implicados.
Veremos que va a pasar en el futuro inmediato, el presidente Petro ha expuesto la responsabilidad de los entes de control, de las instituciones encargadas de investigar y castigar este tipo de hechos, quienes estaban ocultando y archivando los graves hechos. La verdadera tormenta está por comenzar, cuando recién sale a la palestra un enfrentamiento inédito entre pesos pesados, el poder económico, grupo AVAL y el poder político, Juan Manuel Santos y el uribismo entre otros, salpicados de este escándalo, los antiguos socios salen a destrozarse. De esta pelea cazada saldrán hechos ocultos para develar las formas en que esquilmaban el erario, la hacienda pública manejada como bien privado de unos pocos.
“la red de corrupción en la Ruta del Sol tiene un agravante: un fiscal general de la nación fue el abogado de la red previamente y recibió una comisión de éxito por una decisión oficial que se logró a través de un soborno a funcionario público de varios millones de dólares tal como lo denuncié en mi debate en el Senado de la República” Presidente Gustavo Petro.
Las ratas saltan del barco, ¡sálvense quien pueda!, Colombia expectante ante lo que va a acontecer. Para alquilar balcón.
