En los 240 años del nacimiento de Simón Bolívar 1783 —24 de julio— 2023

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LA EVOCACIÓN DEL HÉROE *

____Autor: Óscar Aguirre Gómez

Helo Aquí absorto,

el río del tiempo contemplando…

Luego de haber sido héroe

de nuevo hombre es. Cruzan los vientos de la historia

y un torbellino crece:

es su propia figura

que plena se reproduce;

renace en imágenes

que por doquier se multiplican

Valles, montes y ríos —hebras de plata y ébano—,

la inmensidad integran.

De su ardorosa mente

entre pétreos arpegios

sibilinos cortejos brotan.

Sombras, los hombres pasan.

Rostros femeninos iluminan

la impetuosa corriente.

Los parajes encantados de su niñez,

—campestres aires—,

los maestros de su juventud,

compañeros buscadores de la luz

—Robinson adelante—,

de vida se llenan.

Rauda su memoria gira

en agrandado círculo.

Atónito mira, recuerda y ve

el poema de su existencia,

poeta ebrio de gloria.

Su inquieta mirada movimiento infunde

a los signos telúricos

que presagian nuevos tiempos

de otros cielos en que las estrellas otras son.

El río crece…

Un Madrid alegre,

que apenas se dibuja,

donde una glamorosa

María Teresa sonríe,

Caracas, Viena, Roma

y otra vez Caracas, retornan:

la flemática Londres

se ha opacado. París brilla.

América le llama.

Jamaica es una Carta

inmortal que predice un mundo.

La Magdalena y la “Quinta”,

voluptuosos remansos,

deslumbran. Un repetido

fragor palpita.

Son distantes cañones

que vitales soplos cortan

en descomunal batalla,

mientras triunfal un himno

en su interior resuena.

Eco es de otro himno

mayor que vive y por siempre impera:

La Libertad ansiada de los pueblos.

En la evocación un rostro,

delicado y soberbio,

hechiza con su belleza.

¿Es María Teresa?

¿Es Fanny?

¡Es Manuela!

Y su rostro otros rostros son.

¡Son muchos y son Manuela!

Una sola imagen,

una sola mano que a la suya toca

en dulce gesto.

Cuando cae la noche

que guardan los tamarindos

bajo el Caribe ebrio de luz plenilúnica

—triste paisaje—

la mercurial presencia del héroe

a la reflexión invita.

El artista en el bronce,

el pincel sobre el pulido lienzo

y el bardo con lírica pluma,

remedan apenas

lo que sus ojos vieron

y su corazón sintió,

cuando el vórtice de su existencia

con furor destellaba.

Mas la púrpura ya no impera.

Su peso no encandila

con equívocos tonos

la huella tutelar del héroe

quien, asombrado de sí mismo,

en la incierta penumbra

triste vaga en constante monólogo.

Bolívar envuelto va en su gloria mundana y fría

y su obra es apenas una idea

en el tinglado perenne

de las humanas evoluciones.

Viajero en virtuales dimensiones

por siempre va.

Transita en la febril hojarasca que a su paso le precede,

abriendo otros caminos.

Del tiempo el río se diluye.

Ya no se miran allí sus pupilas

transparentes que un día

fuego eran.

Huecas atisban al vacío

que no llena su sombra que crece.

Ahora el Quijote se halla solo

consigo mismo y su palabra última

votos nulos son

en un mundo que se agita.

¡Pero ha triunfado!

¡Fue superior a sí mismo!

2002

*Este poema me fue inspirado en la lectura de la novela “El héroe maldito” de Mario H. Perico Ramírez.

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