Por: Leonardo Franco Arenas / www.latardedelotun.com

______ Figura sustantiva en el escenario de la política internacional estadounidense en la segunda mitad del siglo XX, apoyo incondicional como secretario de estado a las aterradoras decisiones en las campañas de bombardeos masivos en Vietnam y Camboya, su respaldo al régimen autoritario de Augusto Pinochet y al genocidio en Timor Oriental y Bangladesh. Para algunos indolentes es una pérdida irreparable de la política internacional, para otros es un buen muerto porque calla una voz defensora del exterminio en diferentes partes del mundo de acuerdo a los intereses geopolíticos estadounidenses e israelíes. Hay que recordar que era un judío alemán que salió huyendo de Alemania con su familia, cuando era un adolescente de 15 años.
Henry Kissinger reinó sobre la política exterior de Estados Unidos en la época posterior a la Segunda Guerra Mundial. Inteligente, implacable y ambicioso, marcó como nadie el curso de las relaciones del mundo con China, fue un maestro de la estrategia, reconocido incluso por sus críticos, sin embargo, es señalado de menospreciar los derechos humanos y las democracias, ejemplo: La Guerra de Vietnam y otros escenarios. Para muchos es un buen muerto o mejor, está bien muerto, Kissinger ha sido considerado un criminal de guerra que nunca fue juzgado por su papel.
En 1983 le otorgaron el premio Nobel de Paz junto a Le Duc Tho, (lo devolvió) líder norvietnamita, solo él lo aceptó, es la más absurda decisión del comité noruego encargado del nombramiento, en toda su historia.
«A Kissinger no le molestaban las dictaduras. De hecho, le gustaban si estaban del lado de Estados Unidos y mantenían el comunismo fuera de América Latina», explicó recientemente a EFE Mario Del Pero, historiador de Sciences Po en París y autor de la biografía ‘The Eccentric Realist’. Buen muerto, no le hará falta al mundo.
