www.latardedelotun.com _______
El candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, no solamente lidera con holgura todas las encuestas (serias) conocidas – tanto en escenarios de primera, como en segunda vuelta, – sino que continúa demostrando algo más determinante en política, respaldo popular real, visible y masivo. El recibimiento que le brindó la ciudad de Valledupar hace algunos días, es una señal imposible de ignorar.
Esta ciudad, territorio que durante épocas fue identificado como bastión del poder político tradicional, asociado al clan Gnecco y otros, al clientelismo, la corrupción y una larga historia de connivencia entre la criminalidad y la política, vivió una escena que rompe con ese pasado. La plaza principal tuvo un lleno hasta las banderas, no por maquinarias, ni pagos de asistencia, sino por ciudadanos que acudieron voluntariamente a escuchar un mensaje de esperanza emitido desde la corriente de El Cambio, ese que representa Cepeda.
Este hecho, más que simbólico, es profundamente político. Que una ciudad tradicionalmente controlada por las élites regionales y prácticas oscuras se vuelque a una plaza en respaldo a la candidatura de este hombre, habla de un cambio trascendental de época. Habla de una ciudadanía que perdió el miedo, que ya no se resigna y se activa para disputar el poder en territorios donde antes parecía imposible.
Las encuestas posteriores al evento, confirman lo sucedido en Valledupar: Hoy, Cepeda es el candidato que marca la pauta, su coherencia, su trayectoria en defensa de los derechos humanos, su solvencia ética y la lucha histórica por condenar a los culpables de la violencia en el país, lo posicionan, no solamente como favorito, sino como la figura capaz de continuar con el proyecto político de El Cambio, el progresismo.
El contraste con otros aspirantes es evidente. Abelardo de la Espriella, por ejemplo, carece de preparación política, intelectual y argumentativa para sostener un debate a fondo con Iván Cepeda. En un eventual cara a cara entre ambos no sería una confrontación de ideas, sino una exhibición de desigualdad. Cepeda, con datos, cifras, conocimiento histórico y sólidos argumentos, lo dejaría rápidamente en evidencia, reduciendo el debate al terreno donde la improvisación y el espectáculo, los bulos y los gritos no alcanzan. (Recordemos: Petro – Fico, lo destrozó).
Lo que ocurre hoy no es casualidad, es el resultado de años de lucha, de coherencia política y de una ciudadanía que empieza a reconocer quienes realmente han estado en el lado correcto de la historia. Iván Cepeda Castro no solo encabeza las encuestas, encabeza una esperanza que ya se acostumbró a expresarse en las plazas públicas de Colombia.
Cuando el pueblo llena las plazas, las encuestas dejan de ser meras predicciones y se convierten en la antesala del poder. Desde los medios tratarán de “dorar la píldora” de la confianza con cifras, para intentar manipular el rumbo de las elecciones, con lo que deben contar es que el pueblo ya aprendió, ¡miren las plazas!
