CÓRDOBA BAJO EL AGUA: CRISIS CLIMÁTICA, URRÁ Y UNA DÉUDA HISTÓRICA DEL ESTADO.

Análisis: www.latardedelotun.com / RED Noticias de Colombia.  _____

Los fantasmas de la desinformación, las falsas narrativas y la manipulación sistemática de la realidad por parte de los medios hegemónicos están siendo aprovechados, camuflándose tras los discursos oportunistas de la derecha y líderes de los gremios. Pretender vender la idea que este gran problema por la que atraviesa el departamento es culpa de la actual gobierno, cuando es un tema recurrente cada que se incrementan las lluvias. Veamos.

El departamento de Córdoba atraviesa una de las peores emergencias invernales de la historia reciente. Cerca del 80 % de sus municipios se encuentran afectados por inundaciones provocadas por las crecientes del río Sinú y otros afluentes, dejando decenas de miles de familias damnificadas, zonas rurales anegadas y centros urbanos en alerta máxima. La Gobernación ha declarado la emergencia y se han activado los comités de gestión del riesgo ante un fenómeno climático que supera los registros históricos.

Las lluvias persistentes responden a un frente frío atípico, asociado a la crisis climática global, que ha saturado las cuencas y elevado los caudales a niveles críticos. Este escenario ha puesto nuevamente en el centro del debate el papel de la represa de Urrá y las decisiones estructurales que, durante décadas, han condicionado la relación entre el río, el territorio y sus comunidades.

 

  • Urrá: origen, impactos y controversia permanente

La hidroeléctrica Urrá I, construida sobre el río Sinú y en operación desde finales de 1999, fue concebida como un proyecto estratégico para la generación de energía —alrededor del 4 % de la demanda nacional— y la regulación de caudales. Sin embargo, desde su planificación ha sido objeto de fuertes cuestionamientos ambientales, sociales y culturales.

La alteración del flujo natural del Sinú afectó gravemente humedales, ecosistemas y la pesca tradicional, base económica y alimentaria de comunidades campesinas e indígenas, en especial los pueblos Emberá-Katío y Zenú. Miles de familias vieron transformadas sus condiciones de vida, mientras denuncias por falta de consulta previa, desconocimiento de derechos y violencia contra líderes comunitarios marcaron el desarrollo del proyecto.

La represa frente a la emergencia de 2026

Durante la actual temporada de lluvias, el embalse de Urrá alcanzó niveles superiores a su cota máxima, obligando a suspender temporalmente la operación de turbinas para reducir descargas aguas abajo y mitigar el impacto de las inundaciones. La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) ha señalado que el incremento del caudal responde principalmente a factores climáticos extremos y a cuencas saturadas, más que a una operación irregular del embalse.

No obstante, la presencia misma de la represa y la forma en que se gestionan estos sistemas en contextos de eventos extremos siguen siendo objeto de investigación y debate público.

 

  • Respuestas institucionales y cuestionamientos ciudadanos

La Gobernación de Córdoba decretó alerta roja, activó los comités de gestión del riesgo y coordinó acciones con alcaldías y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). Los mandatarios locales han ordenado evacuaciones preventivas y emitido alertas ante el riesgo de nuevos desbordamientos.

Desde el Gobierno nacional, el presidente Gustavo Petro ordenó investigar las causas de las inundaciones en Córdoba y otros departamentos, señalando tanto las lluvias extremas como la gestión histórica de los embalses. El mandatario también cuestionó decisiones pasadas en política energética y ambiental que hoy limitan la capacidad de respuesta frente a crisis hídricas.

En redes sociales y espacios comunitarios, persisten críticas por alertas tardías, debilidad en los sistemas de prevención y ausencia de políticas estructurales que reduzcan la vulnerabilidad del territorio.

 

  • ¿Quién es responsable?

La crisis no admite explicaciones simplistas ni un único culpable. Se trata de un entramado de factores acumulados:

  • La crisis climática global, que intensifica lluvias extremas fuera de los patrones históricos.
  • Décadas de déficit en infraestructura hidráulica y gestión del riesgo, sin sistemas robustos de prevención.
  • Decisiones de política pública del pasado, que autorizaron proyectos como Urrá sin mitigaciones ambientales ni sociales suficientes.
  • Limitaciones en la gestión de embalses frente a crecidas excepcionales.
  • Ausencia de políticas de largo plazo orientadas a la protección de ecosistemas, humedales y comunidades ribereñas.

 

  • Voces del territorio

Pescadores de Tierralta y comunidades indígenas coinciden en que el río ya no es el mismo. La reducción de especies como el bocachico y el bagre obligó a muchos a abandonar la pesca tradicional. “El río dejó de alimentarnos como antes”, relatan habitantes que hoy buscan alternativas lejos del Sinú.

Las comunidades Emberá-Katío denuncian la pérdida de territorios ancestrales, la destrucción de espacios sagrados y una historia de resistencia marcada por la exclusión y la violencia. Para ellas, el impacto de la represa no es solo ambiental, sino cultural y espiritual.

Una crisis que desnuda una deuda histórica

La emergencia de 2026 en Córdoba revela una verdad incómoda: el desastre actual es el resultado de decisiones acumuladas que priorizaron el desarrollo energético sin una visión integral del territorio ni el respeto pleno por sus comunidades. A ello se suma un cambio climático que agrava las consecuencias de esas omisiones.

Más allá de la atención humanitaria urgente, las comunidades exigen reparación integral, participación real en las decisiones futuras y un cambio profundo en la forma en que el Estado gestiona el agua, los ríos y los ecosistemas. Córdoba no solo enfrenta una inundación: enfrenta el desbordamiento de una deuda histórica aún sin saldar.

Revisión: IA.

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