Por: Leonardo Franco Arenas / ww.latardedelotun.com / RED Noticias de Colombia. ______
Hoy, 12 de febrero, los medios tradicionales y las bodegas pagas por la derecha, defensores a ultranza de sus alfiles en las regiones, se echaron al hombro una mini campaña mediática para desacreditar al gobierno, especialmente al presidente, tratando de construir y manipular una no muy creíble imagen de mártir de la mandataria regional.
La gobernadora del Tolima, Adriana Magaly Matiz, fue abucheada por los asistentes a un evento programado por el gobierno nacional en Chaparral al suroccidente del departamento. La mandataria regional, de todas maneras se ubicó en la mesa principal en la tarima, la cual posteriormente abandonó, dejando entrever su enojo y molestia al percatarse que no estaba dentro del orden del día para los discursos. Pisando fuerte y con su cartapacio de apuntes preparados, presumiblemente, para buscar protagonismo en un evento ajeno, se marchó.

Posteriormente posteó en redes sociales señalando al gobierno y victimizándose como mujer. (Imagen). La gobernadora se desahogó en las redes sociales, apuntando hacia lo que, para ella, fue un comportamiento inapropiado del presidente Gustavo Petro.
Para nadie es un secreto que es la pupila del senador Barreto, poderoso político conservador tolimense, que dicho sea de paso, ha tenido varias investigaciones por corrupción y que posteriormente han sido archivadas. También fue apoyada en su momento por Vargas Lleras y Pierre García, principal impulsor de Matiz Vargas en las huestes de Cambio Radical; este último investigado en la red de Las Marionetas, como eje articulador de intereses entre políticos del Congreso y la ejecución del presupuesto social desde el DPS que dirigía. Su campaña tuvo, además, la bendición del condenado Alberto Santofimio Botero.
Para nadie es un secreto que entre estos dos personajes (Matiz – Petro) se han presentado una serie de desencuentros desde la elección de la mandataria, ella defiende de manera vehemente los intereses particulares de su mentor y patrocinadores políticos y, desde la otra orilla (oposición), se atraviesa y critica todo lo que provenga del gobierno del cambio. Recordemos:
El presidente le reclamó en un acto público las presuntas irregularidades en la ejecución del PAE en ese departamento. La mandataria reaccionó con dureza y ripostó, “Solicito que este tema sensible no se convierta en un revanchismo mediático-político ni en acusaciones sin fundamento con cálculos electorales. Nadie se ha robado el PAE en el Tolima”. Hubo hallazgos en las auditorías.
A comienzos del año pasado tomó el micrófono en un encuentro de gobernadores, reclamando airadamente por una supuesta falta de atención a las regiones por parte del gobierno central. De manera calmada y con cifras, el presidente echó por tierra su narrativa, poniéndola en evidencia por su falta de interés en los programas sociales.
Posteriormente, en un evento con las comunidades denominado “Pacto por la vida”, en Chicoral, no asistió y posteriormente posteó, “Yo no tengo tiempo para perder, por eso no fui a Chicoral”.
A mediados del año pasado, respondiendo a las quejas de la gobernadora en medios de comunicación, Petro aclaró, “Disminuye en este Gobierno la pobreza extrema más rápidamente en casi todas las regiones, excepto en donde ha crecido la agricultura moderna de este país, que no es en la costa Atlántica, lamentablemente, sino en Villavicencio, en el Tolima, donde sus gobernadores nos odian”
El evento multitudinario de ayer, denominado “Entrega de 82 mil hectáreas por la paz del Tolima”, programado por el gobierno central en Chaparral, precisamente porque allí fue donde se inició la lucha del campesinado por la tierra en Colombia. Era del resorte de ministerios y entidades nacionales articuladas a la Reforma Rural Integral, que lo planificaron y llevaron a cabo.
La gobernadora fue invitada para estar allí como primera autoridad del departamento, pero no estaba contemplada su intervención. Así como no ha asistido a otros eventos y ha estado en contra de todo lo que huela a Petro, no debió haber llegado, y menos aún pretender ser protagonista. El gobierno central está aprendiendo de esos oportunismos y no se trata de ninguna persecución contra la mujer o contra la mandataria, sino de poner a cada uno en su sitio y cada cosa en su lugar. Basta de victimizarse.
