Por: Leonardo Franco Arenas / www.latardedelotun.com – RED Noticias de Colombia. _____
El 20 de febrero el candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda, estuvo en el noticiero de la mañana de Caracol. No pude verlo en directo, pero afortunadamente, en las diferentes plataformas quedan los registros de la mayoría de los eventos que se realizan a diario. Tuve la oportunidad de verla en YouTube, escuché al detalle las preguntas y contra preguntas de María Alejandra Villamizar y Juan Roberto Vargas, quienes, de varias maneras trataron de arrinconar al candidato, sobre todo en la primera parte de la entrevista. Posteriormente, parece ser, entendieron la estructura mental, intelectual y humana del entrevistado y se enfocaron en lo importante.
De esta entrevista quedaron certezas, una incómoda para sus contradictores, no están ante un candidato improvisado, ni ante un libreto armado para un aplauso efímero de la galería o de las redes sociales. La otra para sus seguidores, y la gran mayoría de los colombianos que hacen parte de El Cambio, se observó y quedó la convicción de un candidato con estructura, tesis, argumentación y una línea política coherente con los pilares del Progresismo, lejos de fluctuar al vaivén de las encuestas diarias.
Cepeda respondió con precisión, con argumentos sólidos y evitando trampas como el simplismo, lugares comunes o recurriendo como la mayoría de los políticos, a lo que quiere escuchar la gente. Apeló a datos y marcos conceptuales más que a emociones; este discurso meditado, contenido y estructurado es contrario a lo que se utiliza generalmente en la arena política colombiana, es rigor antes que espectáculo.
En nuestra historia política, aun en escenarios diversos se ha confundido la firmeza y el carácter con estridencia y amenaza, el liderazgo con espectáculo, Iván Cepeda marca una diferencia sustancial frente a sus contendores por su serenidad y conocimiento.
El candidato no es un recién llegado al escenario político nacional, su amplia trayectoria como defensor de derechos humanos, el paso por el Congreso y la participación en procesos claves de memoria histórica, justicia transicional y diálogos de paz, lo muestran como una figura política con un norte ideológico definido y consistente. Este alto perfil ha generado una amplia aceptación en la Nación por su liderazgo, pero también resistencia en algunos sectores, sobre todo de derecha. Esa tensión se pudo palparse en el tono sesgado de algunas preguntas de los dos entrevistadores.
Sobre paz y seguridad Cepeda fue tajante y rechazó la relación entre la violencia actual y las políticas de paz del actual gobierno que le quieren dar, califica esta simplificación, como “superficial y retrógrada”. Para él la violencia en Colombia es resultado de economías ilícitas (narcotráfico, minería ilegal, crimen organizado entre otros) y fue claro al explicar que estos fenómenos no se solucionan con retórica (de mano dura) o soluciones individuales, sino, con estrategias estructurales, a nivel macro.
Uno de los primeros cuestionamientos del periodista Vargas la hizo sobre la lectura de sus discursos. La respuesta fue clara y contundente, prefiere los discursos leídos y estructurados, porque no le apuesta a la improvisación, opta por la claridad y el rigor técnico. Esto marca un nuevo derrotero en campaña, en contextos donde la trivialidad comunicativa se confunde con autenticidad, él prefiere una concepción diferente sobre lo que debe ser la política y la manera de trasmitirla.
En el escenario electoral actual existen diferencias claras, hay polarización entre discursos de “seguridad democrática”, “volver a lo de antes” y un proyecto de estructura reformista. La narrativa de la oposición (derecha) está centrada en la autoridad estatal y la seguridad con la acción militar y judicial. En contraste, la argumentación de Cepeda está sólidamente afincada en el fortalecimiento del Estado social de derecho, justicia social, igualdad y derechos fundamentales. Estas diferencias no son solo retórica, señalan dos maneras radicalmente distintas de concebir el Estado y el orden social.
La entrevista de Cepeda mostró a un aspirante que contrario a lo que decían los medios tradicionales, NO rehúye preguntas difíciles, ni el reto de sentarse frente a dos periodistas del establecimiento que defienden los intereses de sus patronos. Cepeda demostró que no se escuda en el aplauso fácil de un entorno preparado para ello; él ofrece diagnósticos más complejos que los preparados para enmarcar titulares. Tiene un discurso claro, el énfasis de sus propuestas está apoyado en las reformas estructurales y profundas en salud, educación, desarrollo territorial y el combate a las economías ilícitas.
La entrevista mostró a los colombianos un candidato serio, medido, reflexivo si se quiere, pero que tiene el país en su cabeza, con análisis y propuestas medibles para continuar y consolidar el avance sólido que se ha logrado en el país.
Iván Cepeda está muy lejos de ser el candidato improvisado que nos quiere vender la derecha, al contrario, la coherencia de sus propuestas, reflejada como él lo dice, en un discurso leído y estructurado para aplicarse sin acomodos a escenarios, es lo que tiene asustada a la oposición y sus contrincantes políticos.
No promete milagros o soluciones simplistas, es la mirada profunda a los grandes problemas de Colombia. Tengamos en cuenta que en política, cuando la forma coincide con el fondo, la ventaja no es solo retórica, es estructural.
