El Estallido Social, lo recordamos y está en la historia como la gran ola de movilizaciones y protestas masivas que ocurrieron de abril a julio de 2021. Sin embargo, esta protesta fue la continuación de un proceso que inició con fuerza en 2019 y que durante el 2020 disminuyó por causa de la pandemia. _____
Esta protesta social se convirtió en un canalizador del descontento acumulado por años. Los manifestantes, sobre todo jóvenes, exigían mejores oportunidades de empleo, acceso a educación pública gratuita, un sistema de salud digno, el cese de la violencia contra líderes sociales y el cumplimiento de los Acuerdos de Paz. ______
Las siguientes líneas fueron escritas en mayo de 2021, tras una charla con uno de los tantos héroes jóvenes de esas jornadas que cambiaron el país.
De protestas y héroes anónimos.
Andrés comuna.
Autor: Leonardo Franco Arenas – www.latardedelotun.com
– ¡Corra parce, corra… por su vida! Le gritaban a Andrés detrás de la trinchera de la primera línea de resistencia, ubicada en uno de los extremos del viaducto César Gaviria Trujillo, – mal nombre para uno de los íconos que reconocen la Perla del Otún, dirían muchos -, en ese momento el grueso de protestantes en su mayoría jóvenes, se replegaban en busca de protección, resguardándose de la andanada de artefactos lanzados por el ESMAD desde la otra línea de batalla.
Choque desigual, de una parte, balas de goma, algunas de plomo, gases, bastones de mando, escudos, y un equipo personal de protección “antimotines”; de otra, muchachos armados con palos, piedras y uno que otro molotov. Protegidos por escudos hechizos, máscaras, capuchas y la bendición de sus mamás, que en su mayoría desconocían la lucha de sus hijos.
Andrés corría despavorido, mientras una lluvia de piedras y palabrotas trataban de protegerlo del embate de la fuerza. Con la cara ensangrentada saltó la última barrera para ponerse a salvo, exhausto, golpeado, feliz, quien lo creyera, por haber sobrepasado la vanguardia de la policía con un grupo de cinco compañeros en defensa de la primera línea y estar a salvo, regresaron cuatro; de otros dos nada se sabía. A él le habían roto la cabeza con un bastón de mando, reventado el párpado de su ojo derecho de un puntapié, y moretones por todo el cuerpo.
-Marica me salvé de chimba, el tombo creyó que estaba inconsciente y me dejó ahí tirado mientras perseguía a los otros, repetía excitado por la descarga de adrenalina del momento.
Lo trasladaron al hospital con la cabeza vendada y un parche en el ojo, cuando lo bajaron de la ambulancia lo recibió la policía, que pretendió llevarselo para interrogarlo, afortunadamente, miembros del equipo médico del San Jorge y sus acompañantes se opusieron a esto. Alguien de la personería les aconsejó no perderlo de vista, podría ser peligroso.
Andrés era hijo de la comuna Boston, con su familia vivía en el sector de Travesuras, rodeados de necesidades, pero con la fortaleza personal de salir adelante. Las carencias no eran solo de esta época de la vida, la escasez debido a la falta de oportunidades había acompañado a su familia desde siempre, alimento, vivienda digna, educación, salud, no eran suplidas significativamente.
El padre, ayudante de construcción, su mamá dedicada a la casa y a sus cuatro hijos, Andrés es el mayor, era estudiante de cuarto semestre de administración ambiental en la UTP. El diario vivir de este muchacho era madrugar y salir caminando para la universidad, distante a unos 40 minutos. Agua de panela y un pan de $ 500 era su alimento, hasta que regresara a casa.
Los jóvenes son solidarios y entre ellos se ayudan en las estrecheces, las hermandades surgen espontáneas, atraídas por las necesidades más que por la abundancia. Surgen del diario compartir de incertidumbres, pero también de imaginar esperanzas. El campus se convierte en el escenario donde se tejen sueños de personas desarraigadas de territorios, de pertenencia y porque no, de oportunidades sociales; aquí se establecen alianzas firmes, compromisos serios con el ser y el entorno.
Los tenis rotos, los jeans ajados, las camisetas descoloridas y el estómago vacío no importan, la significación del futuro está en sobreponerse a las condiciones del medio, es su convencimiento hasta que la realidad los atropella, los golpea de frente. Esperanzados han creído en las promesas del Estado y de nuevo se han dado cuenta de la falaz estrategia de los gobernantes, de la corrupción heredada de los políticos y caen en la pérdida de confianza en el país y la desesperanza de una mejor calidad de vida.
Andrés Comuna, como quiso ser llamado, sin exhibir su apellido verdadero por seguridad, expresó sus opiniones,
– Por eso señor, nos aferramos a esta marcha como una tabla de salvación para Colombia, decidimos todos los que estamos parados de frente poniendo el pecho a esta batalla social, que no importa lo que pueda sucedernos, lo importante es lo que podemos aportar para obtener un cambio en este país.
– Casi pierdo el ojo, los dolores de cabeza son recurrentes debido a los golpes, tuve una lesión en el vaso por las patadas recibidas, pero en dos o tres días estaré de nuevo en la primera línea, hay compañeros muertos, otros desaparecidos, encarcelados, pero la moral está alta, estamos convencidos que lograremos que esta Nación cambie de rumbo.
– Mi mamá me echa la bendición todos los días y aunque soy un poco ateo, la siento como parte de mi protección, no tanto por la intermediación de Dios, pero si por la inmensa fuerza y energía del amor de ella.
– Si caigo, si me desaparecen, si me encanan, está bien, porque lo hago con el convencimiento de un mejor futuro para mis hermanitos, la gente del barrio, de todos los compañeros de la U; vamos para adelante señor, esto será incontenible, somos millones de jóvenes y también de adultos que dijimos ¡NO MÁS! y eso será.
HOY EN 2026 DOY CONSTANCIA: ¡LO LOGRARON, LO LOGRAMOS! Leonardo Franco Arenas.
