Por: Leonardo Franco Arenas / www.latardedelotun.com – RED Noticias de Colombia. _____
Don Hermes Pinzón Galarza, el padre de Betty la fea, interpretado por Jorge Herrera, hizo célebre una frase, “el diablo es puerco” una locución coloquial colombiana que significa que el pecado, la maldad o las malas intenciones pueden aparecer en cualquier momento y bajo cualquier forma.
Cuando las conveniencias personales e individuales son más poderosas y se imponen al interés común y general, hacen parte de un fenómeno llamado, individualismo metodológico, que es un principio analítico utilizado en ciencias sociales y economía, que sostiene que los fenómenos sociales deben explicarse examinando las acciones, decisiones e intenciones de los individuos.
Esto fundamentalmente es resultado de varios factores: la naturaleza humana y la supervivencia, ya que desde una perspectiva evolutiva, el ser humano tiende a priorizar su bienestar y el de su círculo cercano, garantizando de esta manera, la seguridad inmediata antes que un beneficio colectivo. Hacer parte de una estructura socioeconómica, ya que en sistemas sociales competitivos, el éxito suele medirse por logros individuales, lo que fomenta que las personas busquen ventajas comparativas inmediatas, así esto debilite el tejido social.
Falta de confianza, cuando las personas no confían en el sistema, optan por “salvarse el que pueda” sin importar el colectivo. Y la falta de ética, la ambición personal nubla la percepción de las consecuencias de un hecho y el costo de un beneficio individual lo paga la sociedad.
Varios conocidos, algunos más cercanos que otros, en su buena intención con el desarrollo del país se han auto denominado progresistas, “petristas de raca mandaca” y a fe, que durante el tiempo de lucha del gobierno por sacar adelante al país, han estado allí, apoyando desde su visión y comentarios, los esfuerzos del ejecutivo, y criticando a destajo los yerros de las mayorías del legislativo.
El comportamiento auténtico, agazapado la mayoría de las veces, cambió a medida que se acercaban las elecciones y desde las administraciones apretaban clavijas a funcionarios y contratistas entre otros. Estos son los que he denominado, progresistas de tiempo frio, cuando su situación laboral o la de algún familiar no se veía amenazada y podían, de dientes para adentro, o en confianza, expresar su respaldo al gobierno actual.
Por otro lado están los obreros de la derecha quienes han estado camuflados soterradamente, actuando de acuerdo a sus conveniencias particulares. Están clasificados empleados y contratistas públicos, trabajadores, emprendedores, pequeños y medianos empresarios independientes. También vecinos que solo sacan la cabeza y levantan el brazo político en días previos a elecciones, mostrando su carácter dócil con el establecimiento y su crítica feroz contra todo lo que signifique cambio.
Hoy se observan muchos de estos colombianos de a pie, que de una u otra manera apoyan el continuismo de la corrupción, recibiendo migajas por el voto, por el carro para trabajar este día movilizando electores; significa ser parte de las estructuras corruptas. Lo disfrazan de participación como electorero – de 100 a 150 mil pesos – pero la realidad es que le compraron su voto, su conciencia.
La estructura de esta cadena de constreñimiento al elector se puede ver desde el barrio, hasta los puestos de votación; acá en Pereira la U hace el trabajo para María Irma y Franyela en todos los sectores, cuadrillas de electoreros con camiseta blanca y un corazón rosado “por el día de la mujer”, recorren las calles conduciendo a los ciudadanos, a quienes supuestamente, les compraron el voto y de igual manera tratando de pescar votantes despistados entregándoles los “chismosos”, con el logo y el # de las candidatas.
Los unos y los otros hacen parte de las fallas estructurales, de nuestra maltrecha democracia, que se niegan a desaparecer. El gobierno actual está tratando de erradicar estas costumbres pero los caciques políticos regionales lo impiden, “el diablo es puerco” decía don Hermes, señor elector no se deje tentar, cúmplale al país sin dejarse comprar, al final diablo es diablo.
