ANGIE, EL VENTILADOR AVERIADO Y LA CORTINA DE HUMO A LA OPERACIÓN JÚPITER.

 Por: Leonardo Franco Arenas / www.latardedelotun.com  ______

En medio del escándalo generado por la denuncia de la revista RAYA sobre el “Proyecto Júpiter”, surgieron, como tabla de salvación de la ultraderecha, las declaraciones de Angie Rodríguez en una gira de medios hecha en días pasados; resultado de la desesperación que invade las campañas de la derecha colombiana y acechando mano a las armas que ellos mejor saben manejar, la mentira y los señalamientos sin sustento alguno.

La actual (quién lo creyera) funcionaria del gobierno central, con la sutileza de un elefante en una cristalería, irrumpió de manera sorpresiva en medios, casualmente de los grupos económicos, Semana, Blu Radio y Caracol, no con pruebas ni expedientes acusatorios, sino que llegó con un guion preparado para descargar una serie de señalamientos tan gaseosos como su desempeño en las entidades por dónde ha pasado.  Desde estas tribunas disparó a diestra y siniestra contra compañeros de la administración actual, con el fin de no dejar títere con cabeza, mientras de manera lacrimosa, posaba de víctima.

Todo lo anterior no pasó de ser una puesta en escena con abundante carga melodramática, un libreto escrito por asesores expertos y previamente ensayado para generar el mayor impacto posible en la opinión pública, así sea con supuestos.

De acuerdo a su descabellado relato, el acoso hacia ella y la corrupción en el corazón del gobierno nacional venía desde hacía mucho tiempo, parece cuando menos sospechoso, que apenas hasta ahora y en plena recta final de la campaña a la presidencia ella decida contar sus cuitas y sus miedos. Hay que recordar lo sucedido hace unos años cuando sacaron a los colombianos a votar emberracados en contra del plebiscito de la paz, con una perversa estrategia de la cual hizo parte junto a Luis Carlos Vélez, el diseñador del Proyecto Júpiter, Bermúdez, tan oculto, después de ser denunciado por RAYA.

De otra parte, debemos estar conscientes que en política las casualidades son casi inexistentes, lo que implica que la salida a medios de Rodríguez no es un ataque de remordimientos, ni un ataque de pánico, es una maniobra de distracción, una, no muy sutil cortina de humo para cambiar el actual relato mediático. Es importante tener en cuenta que, tras la exposición de este tenebroso proyecto, diseñado y puesto en operación por la ultraderecha se busca manipular el voto popular, los medios y los algoritmos en campaña.

La otrora poderosa funcionaria, que logró trepar hasta los salones de juntas y reuniones reservadas de la cúpula del gobierno nacional, a pesar de una hoja de vida soportada en partidos y jefes de la derecha, (concejal de Cambio Radical, Contraloría con Felipe Córdoba), y después de ser secretaria de Presidencia, directora del DAPRE y actualmente desempeñarse como gerente de Fondo de adaptación, manejando recursos billonarios; le embargó un sentimiento de contrición irresistible, elevándose por encima del bien y del mal para “echar al agua” según su deslenguada perorata a los antiguos compañeros de lucha social.

Ese es el relato que quiere construir la derecha para que los ignorantes colombianos caigamos en él. Se les olvidó, que las cosas han cambiado y ya no comemos entero, también, que ella tenía “cuerda pisada” a raíz de los rumores, nunca desmentidos, de su romance con el heredero de Jorge 40 uno de los más sanguinarios jefes paramilitares de la Costa Caribe. La pregunta es, ¿y porque está aún en el gobierno?

Esta es una mala historieta de espías e infiltrados, pero no los que dice Angie que la seguían y amenazaban, ¿la infiltrada es ella? ¿Jorgito la conquistó para que fuera una operadora encubierta?

La ultraderecha colombiana está en otro nivel en cuanto a estrategias oscuras por el poder; parece que la orden a Angie fue apremiante para llevarla a cabo, romper el gobierno desde adentro con declaraciones incendiarias en medios (ellos se encargarían del resto) para arrojar un manto de dudas sobre el equipo y del presidente mismo.

La presunta Mata Hari bogotana no salió a escena para buscar justicia, ni a autoprotegerse, tomó esta decisión como instrumento de la ultraderecha para, en medio de la angustia de unas elecciones perdidas, usar el escándalo mediático tratando de salvar un barco que hace agua. La credibilidad de esta señora y de los medios que hacen de caja de resonancia es tan liviana y difusa como el humo que tratan de vendernos.

El ventilador que prendió, estaba averiado, no funcionó; además Colombia ya no come cuentos. Bye, bye Angie…

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