CARTA DE CARUSO AL MATAGATOS.

www.latardedelotun.com _____

Mi amado felino doméstico le ha escrito una misiva al candidato Abelardo de la Espriella. Caruso es un minino adulto, tranquilo, cariñoso, independiente y de carácter fuerte.  ______

Miauuuuu Abelardo, soy Caruso, un gato común y corriente, pero no ordinario. Desde mi casa, en donde cuido de mi humano Leonardo te envío unas líneas por esta Colombia que aspiras a gobernar, aunque tu verdadera vocación sustentada en declaraciones y acciones cotidianas parezcan ser las de un villano de caricatura.

He interrumpido mi sagrada siesta matutina por una obligación felina, dedicarte unas líneas, no por respeto, sino por una profunda indignación. Es imposible quedarse callado, mejor dicho, ronroneando o maullando bajito ante un personaje que decidió construir su plataforma política haciendo alarde de la crueldad, jactándose abiertamente de haber torturado individuos indefensos de mi especie.

Hay que tener un vacío moral, intelectual y humano muy profundo para creer que ensañarse con un gato te hace ver como un hombre fuerte o implacable ante tus seguidores de ultraderecha o al país en general. En el reino animal como en los humanos, el verdadero líder protege la manada y a las demás especies; el cobarde ataca a los que no pueden defenderse y se solazan en su iniquidad. Tus ínfulas de perdonavidas de closet y trajes de tres piezas no pueden esconder el aroma a decadencia que emana y se puede oler el hedor natural de tu persona, que es el de los seres despreciables. Detrás de esa retórica de mano dura, hay un ego inflado y fomentado desde otras manadas, que necesitan del sufrimiento ajeno para sentirse importantes.

De otra parte, tu ignorancia no se detiene solo en callejones o casas donde habitamos los felinos, tus promesas de campaña son “el manual” de la devastación, cuando hablas de desarrollo es como escuchar a un pirómano con un galón de combustible y encendedor en la mano, dando concejos a los bomberos. Proponer e ir en contra del medio ambiente, de los ecosistemas y declarar tácitamente la guerra a la biodiversidad colombiana, una de las más ricas del planeta, demuestra que tu visión de futuro está ligada a los intereses extranjeros primero y luego a los conglomerados económicos del país. Anquilosado en los siglos diecinueve y veinte, pretendes arrasar con bosques, contaminar fuentes hídricas, extinguir la fauna y acabar con toda la riqueza natural de Colombia, con tal de llenar los bolsillos de estos depredadores, para dejar un desierto de cemento y miseria.

La naturaleza tiene memoria Abelardo, no lo olvides. Los ríos, páramos, selvas y animales que quieres pisotear somos el verdadero corazón de este país, no las billeteras de los financiadores. Un gobernante que odia la vida en todas las formas solo puede ofrecer un mandato de muerte y desolación

Afortunadamente, los humanos de este país están despertando; se han dado cuenta que alguien incapaz de conmoverse ante el maullido de un gato hambriento o la majestuosidad e importancia de un frailejón. Jamás tendrá la empatía necesaria para liderar el destino de 54 millones de colombianos. Nosotros los gatos continuaremos vigilando desde las alturas, cayendo siempre de pie, atentos a lo que pasa desde nuestro retozo cotidiano. Tu en cambio, vas directo al foso del olvido político, llevando a cuestas el repudio histórico y la indignación de un país entero que ama la vida y jamás perdonará tu crueldad.

 

Sin el más mínimo ni minino respeto,

Caruso Franco.

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *