LA ESTRATEGIA DE ANIQUILACIÓN INSTITUCIONAL DEL NUEVO GOBIERNO.

Por: Leonardo Franco Arenas / www.latardedelotun.com  ______

Con el ascenso inesperado al gobierno por parte de Abelardo de la Espriella, se delinea un panorama sombrío para el proyecto progresista y para el país en general, todo articulado a una calculada estrategia de tres fases: Desvirtuar, señalar y perseguir.  _____

Aun cuando lejos de presentarse como una ruptura agresiva desde el primer día, el nuevo gobierno aplica una sofisticada operación de desmontaje que amenaza con desbaratar las conquistas sociales alcanzadas durante estos cuatro años. El futuro está proyectado sobre una estructura de pensamiento libertario y anarcocapitalista, sumado a la praxis del trumpismo radical, alineándose de forma irrestricta a las órdenes de Washington.

El primer momento de esta estrategia se concentra en desvirtuar. En esta primera fase el nuevo gobierno recurre al maquillaje institucional, con falsos y manipulados datos, (narrativas para deconstruir lo logrado), Vender una falsa imagen de “liberación” económica y una nueva eficiencia en los programas sociales (como la entrega de medicamentos, que han sido manipulados por sus operadores). Todo la anterior soportado en la publicidad y los respaldos en los grandes medios de comunicación (ya lo estamos viendo).

Se trata de un sedante político bajo la retórica de la libertad individual y el desmantelamiento del Estado, buscando de manera gradual apretar el aparato normativo y conculcar los derechos fundamentales logrados para el pueblo, todo, bajo la consigna anarcocapitalista de “el estado es el enemigo” para poner el mercado a favor de los grandes capitales; de esta manera se prepara el terreno para acabar con las reformas populares, adelantar la privatización de los bienes del estado (que son comunes) y arrasar lo hecho a favor de la Nación.

De igual manera y en forma paralela se desarrollará una táctica para señalar y perseguir la oposición, esto se ejecutará en dos etapas rigurosamente planificadas:

Fase oculta: Perfilamiento en la primera etapa llevada a cabo de manera silenciosa, destinada a rastrear, perfilar y categorizar a los partidarios, líderes de base, simpatizantes y activistas del proyecto progresista. Todo bajo una supuesta fachada libertaria utilizando la inteligencia estatal para vigilar a la oposición.

Fase abierta: Persecución judicial y política una vez se consolide el control de las instituciones, el señalamiento se vuelve pública. Recurrirán a la estigmatización y al señalamiento mediático, calificando a todo el que disienta de “comunista” o “enemigo de la libertad” para utilizar la judicialización como herramienta ideológica (lawfare o guerra jurídica) para asfixiar la oposición.

Así mismo, buscarán destruir el tejido social interno a través de una persecución frontal a los defensores de derechos humanos, con la excusa de ser obstáculos para el libre mercado; la sumisión al imperio del norte será evidente, alineándose con sus intereses bajo la agenda de Washington, resumiendo, se entregará la soberanía nacional a cambio de la validación gringa y el ocultamiento de actividades non sanctas del gobierno local antes y después de ser elegido.

De otra parte y de manera grave, el desmantelamiento de la arquitectura para la paz, la priorización del extractivismo corporativo y el archivamiento de las políticas sobre cambio climático, aislarán el país de los consensos y escenarios globales que se habían alcanzado.

La próxima administración pone desde ahora rodilla en tierra y de manera humillante, aceptar y acatar las órdenes del norte, la subordinación del Estado colombiano soberano es el precio pagado para tratar de aniquilar la alternativa progresista y salvaguardar sus delincuenciales maniobras y actuaciones que se han documentado. Impunidad a la ultraderecha a cambio de la soberanía nacional.

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