COLOMBIA ES UN TANGO, CAMBALACHE.

Por: Leonardo Franco Arenas / www.latardedelotun.com  _____

Los domingos en la mañana, consuetudinariamente, sin que sea una costumbre rígida escucho tangos, milongas y boleros. Hábito heredado de “oídas” tanto de mi abuelo materno como de mi padre que fue un buen músico de tríos y conjuntos de guitarras. Esta mañana del 05.07.26, una lista de You Tube estaba pasando mientras leía y compartía información y algunas columnas que me parecieron importantes, sonó “Cambalache”, magistral pieza que critica la corrupción y la pérdida de valores de la sociedad de esa época, compuesta por el poeta y músico argentino Enrique Santos Discépolo en 1934.

No se necesita ser un genio para establecer paralelos entre la letra de esta canción en la lejana década del 30 con su vigencia actual, especialmente, ahora con este nuevo gobierno.

Que el mundo fue y será una porquería, eso ya lo sabía Discépolo desde comienzos del siglo pasado, pero ver a nuestro país en este fangal de ambiciones, egos e intereses particulares para unos pocos, no es sencillo. Estamos a la espera que De la Espriella inicie los acordes estridentes de lo que ha anunciado, para asistir a la repetición de una pésima película con actores engominados y vestidos, no para una fiesta, sino para un funeral, el de una Nación de libertades y esperanza.

La visión del futuro inmediato es de un lupanar de desvergüenza, donde, me van a dispensar las siguientes expresiones, “Les importa un culo” o mejor “Les vale verga” lo que piensa la mayoría, da lo mismo un sabio que un matón, “Ignorante, sabio o chorro, pretencioso o estafador” Da igual ser “derecho que traidor” o ¡Lo mismo un burro que un gran profesor! Ellos, tienen la facultad de aplaudir el atropello de quienes van por la acera de enfrente sin que se inmuten, con tal de cobrar su tajada en los contratos y volver fiestas el Erario.

En medio de rimbombantes anuncios y de pirotecnias mediáticas, el próximo gobierno advierte, sin el más mínimo asomo de respeto a la democracia que va a gobernar a punta de decretazos, 90 en primer día, volviendo añicos el Estado de Derecho, anulando de manera grave al Congreso. Es la tiranía en su más clara expresión, son las ínfulas de dictadorzuelo caribeño. Una puñalada arrabalera a la democracia, arrasan con el contrapeso institucional y la fiscalización judicial para imponer las reformas a las malas. Nos vamos “Cuesta abajo” sin frenos, directo al abismo de la autocracia mientras parte de la tribuna aplaude al gánster. No hay que buscar ética en esa facción, en este Cambalache criollo la decencia y el buen gobierno son fantasmas del próximo pasado del país; los canallas de cuello blanco son los que ahora manejan el cotarro.

De otra parte, la prensa independiente va siendo acorralada por el poder mientras los aplaudidores oficiales, que ya están identificados, manejan las narrativas desde los micrófonos pagos. El periodismo que no se arrodilla tiene un oscuro panorama, como la letra común de un tango, amenazados con el paredón del descrédito o la persecución judicial, pero no podemos permitir que se consume un entierro definitivo de la verdad.

“Siglo veinte, cambalache, problemático y febril, el que no llora no mama y el que no afana es un gil. ¡Dale nomás, dale que va, que allá en el horno nos vamo a encontrar! ¡No pienses más, sentate a un lao, que a nadie importa si naciste honrao!”

Mañana de domingo, mañana de tango.

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