www.latardedelotun.com / Fuente: Instituto Caro y Cuervo. ______
Casa Marroquín Osorio reabre como nuevo espacio para la memoria, el patrimonio y la cultura. ______
El Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, a través del Instituto Caro y Cuervo (ICC), inauguró oficialmente la Casa Marroquín Osorio, sede Yerbabuena, cuya reapertura marca el inicio de una nueva etapa para este bien patrimonial como escenario dedicado a la memoria, la investigación y la promoción de la cultura.
Durante la jornada fueron presentadas las salas del futuro Museo de Yerbabuena y parte de la colección que albergará el inmueble, integrada por piezas de los siglos XIX y XX. Entre ellas se destacan una pintura al óleo de la Hacienda Yerbabuena realizada por Ricardo Gómez Campuzano, un bolso tejido con hoja de palma elaborado en 1970 y un sofá tapizado de rayas de 1810, elementos que reflejan la riqueza histórica y cultural del lugar.
La directora del Instituto Caro y Cuervo, Daniella Sánchez Russo, destacó que la recuperación de este espacio responde al propósito de acercar la entidad a la ciudadanía y ampliar el acceso al patrimonio cultural del país.
«En estos cuatro años, bajo la premisa de seguir abriendo el Instituto a la ciudadanía colombiana, independientemente del lugar geográfico en el que se encuentre, de su abolengo o de su proveniencia, el Instituto hizo un trabajo a conciencia por someterse a la escucha», afirmó.
En el acto de inauguración también se presentaron los principales logros alcanzados por el Instituto durante el actual cuatrienio, entre ellos la documentación de 15 lenguas indígenas, el fortalecimiento de la proyección internacional del español de Colombia, la ampliación de la oferta de formación y el impulso a la investigación, la edición y la preservación del patrimonio lingüístico y cultural del país.
La ceremonia contó con la participación de Elio Miraña, integrante del pueblo Miraña de la Amazonía colombiana y documentador de su lengua materna, quien resaltó la importancia de preservar los saberes ancestrales.
«Cuando uno nace escuchando una lengua, muchas veces piensa que esas palabras siempre estarán allí. Sin embargo, con el paso del tiempo comprendemos que nuestros mayores envejecen. Por eso, documentar una lengua va mucho más allá de grabar audios o escribir palabras: es registrar historias, cantos, formas de comprender la naturaleza, conocimiento sobre el territorio y maneras de relacionarnos con nuestra cultura», expresó.
Al cierre de la jornada, el Instituto Caro y Cuervo reconoció el trabajo de sus equipos, el aporte de las comunidades de todo el país y el respaldo del Gobierno nacional para consolidar iniciativas orientadas a la protección del patrimonio cultural y lingüístico. Asimismo, reiteró que la reapertura de la Casa Marroquín Osorio reafirma el compromiso de la entidad con la construcción de un país más democrático, plural y diverso a través de las lenguas, el lenguaje y la cultura.
