NUESTRO PATRIMONIO, CULTURAL, HISTÓRICO Y ARQUITECTÓNICO.

Por: Leonardo Franco Arenas / www.latardedelotun.com ______

Entre el estupor de los ciudadanos y el silencio cómplice de los despachos la administración local, nuestra ciudad corre el riesgo de perder lo poco que dejaron en pie los burócratas que gobernaron la ciudad en épocas pasadas, especialmente en las décadas de los 70 y 80, un poco menos los 90, quienes dieron la orden de acabar con todas las “viejeras de casas para dar paso a la modernización de la ciudad” Un verdadero exabrupto contra la memoria histórica de la Perla del Otún.

Hoy asistimos a un ejercicio similar, pero con excusas más valederas, los daños causados por el sismo del 10 de agosto. “Presuntamente” están aprovechando esta catástrofe para meter en el mismo saco las edificaciones que deben demolerse por seguridad y el estado en que quedaron, con algunas que, si bien sufrieron daños, no son estructurales y se pueden intervenir para salvaguardar el patrimonio arquitectónico de la ciudad.

Bajo el etiquetado de “riesgo inminente” se camufla el apetito voraz del desarrollo inmobiliario privado y el afán de los propietarios de estos inmuebles de soltarse de una vez de ese lastre que significa para ellos el sostenimiento de estas edificaciones sin la ayuda del Estado.  Los inmuebles están protegidos bajo la figura de Bienes de Interés Cultural – BIC – para salvaguardar la memoria colectiva, la identidad histórica y el diseño arquitectónico nacional sobre el desarrollo inmobiliario privado. Esa es la oportunidad para quienes solo piensan en las ganancias económicas y aquí podríamos advertir el conocido refrán, en rio revuelto, ganancia de pescadores.

No podemos permitir que se repita la historia, nuestro centro histórico fue devastado anteriormente por ignorancia de los burócratas y el hambre de los agentes inmobiliarios, solo quedan algunas piezas de la arquitectura que nos hizo grandes y ahora “presuntamente” van a aprovecharse de la coyuntura del terremoto para hacer lo mismo.

No todo lo que piensan demoler se sujeta a una necesidad técnica real, el sismo sacudió las estructuras de la ciudad, pero la codicia amenaza con derrumbar nuestra historia. ¡Alerta, pereiranos! La memoria no se negocia.

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