Por REDACCIÓN PARES – en alianza informativa con EL UNICORNIO / www.latardedelotun.com ______
La semana pasada todos los titulares celebraban a una misma voz la caída de Naín Pérez Toncel, quien había usado sus redes sociales para dejar claro que él era el amo y señor de la extorsión de La Guajira. Él era la cara más visible y retadora. Con su novia protagonizaban videos que se volvían virales, donde se mostraba poderoso con sus motocicletas, sus viajes, sus camionetas. Muchas veces, incluso, se refería con sorna a la fuerza pública retándola, burlándose de ella. Pero todo terminó el 3 de septiembre de 2026, cuando hombres del grupo Los Lobos irrumpieron en la casa en la que vivía este capo, supuestamente muy importante para la organización de las Autodefensas de la Sierra Nevada. En el operativo fueron abatidas cuatro personas.
En la versión oficial de la Operación Centinela de la Patria se afirmó que habían acabado con las vidas de estas personas porque respondieron con fuego e incluso llegaron a activar una granada: Rosa Angélica Tarazona, alias ‘la Bebecita’ y dos presuntos escoltas llamados Orlando Paternina, alias ‘el Tío’, y Keiner Moscote, alias ‘Casi Loco’.
Los periodistas Ramón Campos y César Molinares del portal 360 grados hablaron con Daniel Coronell y le contaron que es posible que la versión oficial que dieron las Fuerzas Armadas no sea la real. Ellos hablaron con los vecinos y afirman que no escucharon tiroteo, no hay rastro del uso de la fuerza en la puerta principal de la casa. El dueño de la casa, Orlando Paternina, era instructor en una academia y, según este medio, no tenía contacto con ningún grupo armado. Pese a que los muertos eran cuatro, la Policía Nacional solo mostró tres pistolas. Y no se encontraron cámaras de seguridad, porque fueron arrancadas.
El reportaje de Coronell, publicado este 14 de septiembre, apenas está despertando las primeras ampollas. Lo que sí es seguro es que se realizará una investigación exhaustiva sobre el tan publicitado gran primer golpe de este gobierno. Se tiene la seguridad de que el papel de ‘Bendito Menor’ en esa estructura criminal era secundario, incluso ya fue remplazado. Los problemas son estructurales y no se pueden resolver en un solo operativo de abatimiento individual.
El Gobierno deberá aprender de esto con el paso del tiempo.
Fundación Paz y Reconciliación
