Por: Leonardo Franco Arenas / www.latardedelotun.com______
La realidad supera la ficción y los peores temores que tenía frente al señor “matagatos” se han multiplicado exponencialmente. La desfachatez, la falta de vergüenza pública y su actuar gansteril que de manera persistente roza lo delincuencial. Son líneas que definen lo que está pasando en el país y el riesgo que esto empeore por acciones de un actor principal que se agazapa en el poder que ilegítimamente ostenta.
Este aparecido en la política colombiana ha puesto en jaque la capacidad de asombro de una sociedad que parece anestesiada por los escándalos. La opacidad de la que ha hecho gala en todos los escenarios, públicos y privados, lo ha tenido siempre al límite de lo legal, pero identificado como un estratega de la impunidad. De esta manera ha atravesado más de dos décadas de la historia criminal del país, de puntillas, rodeado de una densa opacidad que permite identificarlo, pero no condenarlo. El maquiavélico claroscuro del oportunismo.
En las épocas más oscuras de los últimos 30 años y sobre todo en las zonas del poder trasgresor del país, su agenda ha estado copada, un escenario natural por su carácter codicioso. La memoria colectiva es o se hace débil. En Santa Fe de Ralito por ejemplo, se movió como pez en el agua, con cierto tufillo de paramilitar más que de asesor o abogado. Esa cercanía con la autodefensa no fue ni mucho menos producto de un albur o coincidencia en sus años mozos, sino el prólogo de una carrera dedicada a blindar con tecnicismos jurídicos a lo más granado de la delincuencia institucional y el narcotráfico y a quienes más tarde terminaría timando.
Posteriormente, y como consecuencia de que su firma emerge indefectiblemente en los entramados turbios del país, resaltan, la defensa del fundador de DMG y las denuncias posteriores por estafa del condenado. A esto se suman los movimientos económicos en favor y la defensa de Alex Saab (extraditado y acusado en Miami por lavado de activos), así como las denuncias del New York Times y Univisión sobre los vínculos del jurista y sus socios en operaciones financieras relacionadas a su ejercicio como abogado de figuras cuestionadas. Alias Boliche ex informante de la DEA y el FBI y quién estuvo vinculado al bufete del personaje en EEUU para captar clientes del narcotráfico.
En esta realidad borrosa, lo más preocupante es lo que está sucediendo desde que asumió el poder, ya no solo se limita a asuntos privados, ahora trasciende a las órbitas del Estado. Debido a su influencia presidencial, el manejo de los recursos públicos no parece, al menos, libre de sospecha. Los nombramientos en los cargos estratégicos del gobierno tienen dos características claras: nepotismo y burocracia política, se gobierna con los mismos de siempre, los que históricamente han expoliado el erario.
De otra parte, los dineros recaudados y las ayudas a los damnificados, que suman cientos de miles de millones de pesos – recursos provenientes de donaciones – no aparecen y se carece de una explicación clara de lo que se ha hecho con ellos desde la Fundación de la esposa. Parecen haberse esfumado. Además, las tutelas interpuestas las han contestado a medias, mientras las víctimas y la reconstrucción de pueblos y ciudades siguen en veremos y en los hombros de los ciudadanos.
Como estos ejemplos hay decenas más de la opacidad humana, social, política y profesional del “Matagatos”. Mientras monta espectáculos para la galería y diseña calculadas cortinas de humo y puestas en escena de una narrativa fraudulenta, la realidad es otra, tras bambalinas maneja los hilos del poder para apoderarse de todo para él, sus amigos y los poderosos.
