Por: Leonardo Franco Arenas / www.latardedelotun.com ______
Este sábado se cumplen dos meses del sismo que sacudió nuestra querida ciudad y gran parte del centro occidente del país. El avance en la recuperación ha sido insignificante; la ciudad aún parece devastada por un bombardeo de guerra mundial. _______
Las edificaciones colapsadas son muchísimas y los inmuebles en peligro de desplomarse son incontables, con un riesgo permanente para los ciudadanos que circulan por diferentes motivos y en distintos sectores de la Perla del Otún. En la última semana se han derrumbado dos edificaciones en el centro y, a pesar de estar identificadas como de alto riesgo de colapso, solo una cinta amarilla y un aviso hecho con pintura de espray, indicando el peligro, era lo que pretendía salvaguardar las vidas de los transeúntes y vecinos.
El riesgo se nos volvió paisaje: el alcalde y toda la administración hacen caso omiso del diario acontecer, pretendiendo que, con el movimiento de escombros de los edificios de dueños de prestigio, señalizaciones paupérrimas y el cuento chimbo y desgastado que los pereiranos podemos con todo, quiere pasar de agache. ¡Póngase serio maestro! Al igual que el oscuro, incompetente y mediocre personaje que ha visitado la ciudad en cuatro oportunidades para hablar carreta como el embaucador que es.
¿Soluciones? Ninguna a la vista, solo promesas vacías y cortinas de humo. Mientras tantos, miles de damnificados viven en condiciones infrahumanas, en carpas, con las lluvias permanentes en este territorio. Otros viven hacinados en casas de familiares y amigos. Los alimentos escasean, las circunstancias empeoran y las soluciones no están a la vista. ¡No jodaaaaan…! Abelardo, deje la payasada señor. Mauricio, es hora de hacer algo de fondo ¡no pañitos de agua tibia hombre!
¿Nos vencerá la corrupción y la desesperanza?
Por: Leonardo Franco Arenas / www.latardedelotun.com
Este sábado se cumplen dos meses del sismo que sacudió nuestra querida ciudad y gran parte del centro occidente del país. El avance en la recuperación ha sido insignificante; la ciudad aún parece devastada por un bombardeo de guerra mundial.
Las edificaciones colapsadas son muchísimas y los inmuebles en peligro de desplomarse son incontables, con un riesgo permanente para los ciudadanos que circulan por diferentes motivos y en distintos sectores de la Perla del Otún. En la última semana se han derrumbado dos edificaciones en el centro y, a pesar de estar identificadas como de alto riesgo de colapso, solo una cinta amarilla y un aviso hecho con pintura de espray, indicando el peligro, era lo que pretendía salvaguardar las vidas de los transeúntes y vecinos.
El riesgo se nos volvió paisaje: el alcalde y toda la administración hacen caso omiso del diario acontecer, pretendiendo que, con el movimiento de escombros de los edificios de dueños de prestigio, señalizaciones paupérrimas y el cuento chimbo y desgastado que los pereiranos podemos con todo, quiere pasar de agache. ¡Póngase serio maestro! Al igual que el oscuro, incompetente y mediocre personaje que ha visitado la ciudad en cuatro oportunidades para hablar carreta como el embaucador que es.
¿Soluciones? Ninguna a la vista, solo promesas vacías y cortinas de humo. Mientras tantos, miles de damnificados viven en condiciones infrahumanas, en carpas, con las lluvias permanentes en este territorio. Otros viven hacinados en casas de familiares y amigos. Los alimentos escasean, las circunstancias empeoran y las soluciones no están a la vista. ¡No jodaaaaan…! Abelardo, deje la payasada señor. Mauricio, es hora de hacer algo de fondo ¡no pañitos de agua tibia hombre!
¿Nos vencerá la corrupción y la desesperanza?
