LAS ESTRATEGIAS PARA TRATAR DE DESTRUIR A PETRO.

Por: Leonardo Franco Arenas / www.latardedelotun.com  _______

En el contexto político colombiano han existido rumores y señalamientos sin pruebas que buscan generar rechazo entre las bases de votantes para beneficio de un sector. Este tipo de ataques personales forman parte de lo que expertos en comunicación política denominan estrategias de “asesinato de reputación”.

Gustavo Petro ha sido blanco, desde hace más de 20 años, de bulos y falsas narrativas desde la derecha colombiana. Últimamente se ha desatado una arremetida violenta desde medios de comunicación tradicionales, falsos testigos y bodegas en pro del gobierno actual, centrada en el supuesto y desenfrenado apetito sexual del ex presidente a quien atribuyen ser amante de hasta de 48 hermosas féminas dispuestas a intercambiar favores con él.

El tema ha desembocado en un infinito número de notas, memes y diversas opiniones que han tomado esta estrategia como un “chiste” o un embuste más de la derecha; salvo, claro está, los medios tradicionales que actúan como los operadores y difusores de las mentiras.

El Siete Mujeres fue una recordada producción de la televisión colombiana realizada en 1985 por Colombiana de Televisión, la serie estuvo inspirada en una obra de Manuel Zapata Olivella, contó con libretos de Pablo Rueda Arciniegas bajo la dirección de Mario Sastre y Felipe González. La música original estuvo a cargo del compositor vallenato Rafael Escalona. La trama giraba en torno a Emilio Góngora (interpretado por el actor paisa Jaime Saldarriaga, asesinado un año después), un hombre mujeriego, vividor, parrandero y apasionado de las galleras.

Según la derecha colombiana el protagonista de esta serie, “se quedó en palotes” al lado de la máquina sexual que es Gustavo. A Petro le han inventado mil historias falsas, sobre todo cuando buscan crear una cortina de humo sobre un escándalo de los “personajitos de bien” de nuestro país, intentando así ocultar la verdad o quitar de en medio al bueno de Gustavo. Veamos algunos:

  • Asociación con la violencia armada: a pesar de que Petro se desmovilizó en 1990 tras los acuerdos de paz con el M-19. Toma del Palacio.
  • Ficha del «Castrochavismo»: en las campañas presidenciales de 2018 y 2022,según los relatos, convertiría a Colombia en un modelo político y económico similar al de Venezuela bajo el chavismo, proyectando un escenario de expropiaciones masivas y crisis institucional.
  • El «Petrovideo»: la oposición divulgó un video antiguo donde se observaba a Petro recibiendo fajos de billetes en efectivo, no aclararon que era un préstamo.
  • Investigación sobre topes de campaña: El CNE formuló cargos y determinó que la campaña presidencial de 2022 excedió los límites financieros establecidos por la ley.
  • Acusaciones de alcoholismo: difusión de rumores de tener problemas severos con el alcohol.
  • Señalamientos de drogadicción: rumores sobre un presunto consumo de sustancias psicoactivas. n las instancias legales, los denunciantes no pudieron sostenerlas.
  • Rumores sobre su orientación sexual y vida privada: intentos de descalificación moral con videos manipulados, fotografías descontextualizadas y testimonios sin soporte sobre una supuesta homosexualidad o bisexualidad oculta y conductas inmorales en su vida privada.
  • Núcleo familiar: presentarlo como una figura carente de «valores familiares tradicionales» para restarle apoyo popular.
  • Caso Angie: la descontrolada ex funcionaria de su gobierno, que cada vez que va a buscar puesto inventa algo sobre la supuesta corrupción del ex jefe y hace pocos días, habló de niños travestis instrumentalizados sexualmente y 48 mujeres amantes.
  • Acusación mediática de Deicy Alejandra Jiménez: ahora, cuando se destapa el escándalo mayúsculo de la entrega del país a los gringos por parte del gobierno del “tigresito”, bajo unos acuerdos ocultos, sacan este tema acusando a Petro de dar contratos a mujeres entre 30 y 40 a cambio de favores sexuales.

Todo lo anterior lo dicen sin la más mínima prueba, basándose solo los chismes y las portadas de Semana y otros medios. Esto raya en lo más ignominioso y denigrante por parte de estos “periodistas” vendidos al poder, para ocultar hechos tan graves como el presunto fraude electoral, la falta de claridad sobre los recursos donados para los damnificados del terremoto y ahora, los Acuerdos de Barranquilla, firmados por De la Espriella y Rubio, los cuales son lesivos desde todo punto de vista para Colombia.

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