Por: Leonardo Franco Arenas
___ Fue el doctor Horacio Serpa Uribe un actor incontrovertible y de primer orden en el escenario y la historia política del país por casi cincuenta años en los tres poderes públicos de Colombia. Brillante trayectoria de un hombre hecho a pulso que alcanzó lo que pocos colombianos han hecho, el reconocimiento casi unánime de su alto valor, no solo como uno de los más influyentes políticos del país, si no como líder social demócrata o liberal de izquierda y miembro de la presidencia tripartita de la Asamblea nacional constituyente, que dio lugar a la nueva constitución política de Colombia en 1.991. El Partido Liberal tuvo el honor de ser su casa desde los inicios en las lides políticas, como concejal, diputado, representante a la cámara y senador. También fue alcalde, gobernador de su departamento, varias veces ministro en diversas carteras y ministro delegatario; no pudo ser presidente de Colombia porque en 1998 cuando más posibilidades tenía, se “amangualaron” como el decía y conformaron un bloque conocido como TOCONSER, todos contra Serpa, privando a la nación de un viraje hacia políticas sociales que ya se vislumbraban en el futuro inmediato, con Serpa Uribe a la cabeza del Estado. Durante una de las épocas más turbulentas para el país y cuando se daba casi como un hecho la caída del presidente Samper, fue el, quien defendió y mantuvo la institucionalidad, no lo arredraron ataques internos, ni la intromisión pretendida del embajador norteamericano para que se resquebrajara, de allí una de las más famosas frases “Que renuncie? ¡Mamola!” Tal vez sin esa presencia activa del Dr Serpa en esos tiempos difíciles, el estado de derecho habría sido vulnerado y el país inmerso en hechos inimaginables, su carácter se impuso para capotear la tormenta.
Su familia, el partido liberal y sobre todo Colombia pierde un gran líder y ser humano, muchos tenemos la convicción que él hubiera sido el presidente que este país ha necesitado siempre, conocía el país, hombre de temple, de férreas convicciones, un luchador nato, un hombre honesto.
Paz en la tumba de este GRAN COLOMBIANO, condolencias a su señora Rosita su fiel compañera de vida, a su hijo el senador Horacio José y demás familiares. Q.E.P.D
