Por: Leonardo Franco Arenas – www.latardedelotun.com
___ En la ciudad de Cartago al norte del Valle, hay un hecho que de acuerdo a la tradición popular y a la historia de la población se conoce como la casa del virrey. La hermosa casa de estilo colonial andaluz del mediterráneo fue construida por el alférez real Sebastián de Marisancena, criollo español, poseedor de bastas tierras en los territorios que hoy conocemos como Ulloa, Alcalá (fundada como San Sebastián de la balsa) y Piedras de moler en el área rural del municipio, a orillas del rio La Vieja, la levantó para albergar, y de allí se deriva su nombre, al virrey José Manuel de Espeleta que pasaría en su camino a Cali, aquí pernoctaría algunos días; según la leyenda y la tradición oral tejida alrededor, la casa fue proyectada con varios años de anticipación a la llegada del ilustre huésped, la agenda del virrey se hacía con mucho tiempo de anticipación, la visita nunca sucedió y no existen registros de ese periplo. Esta es la historia romántica de la casa, el realce que se le quiso dar a este patrimonio arquitectónico de la región; la realidad es mucho menos dramática y más sencilla, el señor de Marisancena la hizo construir como la casa de habitación para su numerosa familia a finales del siglo XXVIII, de todas maneras, esta monumental obra da una idea de la posición social y el poder económico de su dueño, quien se dedicaba al comercio y a la tierra. Por la importancia del propietario y la casa misma se le había concedido el toque de cadena, en el portón principal había empotrada una cadena en una argolla, el esclavo que tocara esta, quedaba libre. También en el frente estaba incrustado en la pared el escudo de armas de la familia.
La casa del virrey es una buena alternativa turística muy cerca de Pereira, allí funcionan el conservatorio de música Pedro Morales Pino, la academia de historia de la ciudad; la guianza por el recinto la realiza una amable cartagüeña doña Doris Durán y el costo es más simbólico que otra cosa, $ 1.500. Está ubicada en la calle 13 entre 4 y 5, una calle peatonal con mesas bajo frondosos árboles para disfrutar de un buen café o una refrescante bebida.
