La confesión de un paraco.

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___“Es imposible desligar a ese gremio ganadero de las Autodefensas Unidas de Colombia. Generalmente los comités de los diferentes departamentos tienen o tenían en ese momento apoyo de quienes estaban al frente de los grupos de autodefensa. No se puede de ninguna manera separar a Fedegán de las Autodefensas Unidas de Colombia”. Parte de su confesión.

Benito Osorio Villadiego, fue un poderoso ganadero de Córdoba apoyado por la casa Castaño, Mancuso y otros miembros de las autodefensas. Su confesión ante la Jurisdicción Especial para la Paz, JEP, es la llave que abre una nueva puerta para conocer la verdad sobre lo que realmente sucedió en esa zona del país. Las líneas generales hacen parte de un secreto a voces que se conocía desde aquel entonces, pero que mantenían la salvaguarda de estos actores en un compromiso tácito de no hacer público este accionar, el mismo Mancuso ha ofrecido retornar al país para someterse a la JEP, pero desde el alto gobierno se ha obstaculizado que este ex jefe paramilitar llegue a esa instancia.

Las relaciones de Fedegán, políticos, militares y paramilitares son conocidas desde tiempo atrás, con sus declaraciones en la extensa comparecencia ante esta jurisdicción especial, salpica de manera directa y con nombres propios a la élite del poder de la costa especialmente de Córdoba, el presidente de la federación de ganaderos José Félix Lafaurie, general Rito Alejo del Río al igual que otros militares, el empresario Luis Gallo, el político Jorge Pretelt entre otros. También menciona los tejemanejes tras bambalinas en su nombramiento como gobernador encargado nombrado por el entonces presidente Uribe, el lobby en cabeza de Lafaurie para que Mario Iguarán fuera designado fiscal general de la nación y el posterior nombramiento de María Fernanda Cabal para un alto cargo en esa institución.

La mayoría de estos temas se han conocido o al menos sospechado, ahora tras la declaración de este hombre de la entraña del fondo ganadero de ese departamento, interlocutor y mandadero de los paramilitares no quedan dudas, el manto de silencio sobre esta verdad comienza a descorrerse con tales revelaciones, lo que sucedió en el despojo de tierras y el desplazamiento masivo de campesinos en esa parte del país podrá esclarecerse. Es imperativo que Salvatore Mancuso sea aceptado y rinda su declaración de verdad ante la JEP como uno de los mayores actores en esta época de violencia, él conoce al detalle lo que sucedió realmente.

Lo ocurrido durante estos 30 años apenas comienza a saberse por la opinión pública nacional, horrores solo conocidos en esos territorios y de oídas en las grandes ciudades. Es asqueante su actuar y ahora el miedo los invade, de ahí el pánico de perder el poder absoluto ostentado durante seis lustros, que se sepa la verdad y salgan a la luz los vejámenes, atropellos y masacres cometidas. Como dice un amigo para referirse a la ´historia y a la situación actual de Colombia, “por donde se levanta sale pus”. ¡Deben pagar!

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