SOPRENDIMOS A MATÍAS HABLANDO CON UN POLLITO, SOBRE EPISTEMOLOGÍA. (Ensayo)

Del libro LECCIONES DE FILOSOFÍA CON MI NIETO MATÍAS.

Por: Profesor Carlos Saracay Rivas

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 _____  Continuando con estas especulaciones psico epistemológicas con Matías, hoy trataré de explicar cómo es posible interpretar su asombro, concentración y su atenta observación, como si se tratase de un diálogo epistemológico con el pollito. La epistemología, además de las ciencias, su estudio y validez, hemos dicho, estudia el pensamiento. El estudio más serio sobre este problema que tuve la oportunidad de leer el pasado siglo, por supuesto, es de Martín Heidegger: ¿Qué significa pensar? El cual, cotejado con el Compendio de biología humana de Paul de Chauchard, me permite exponer una explicación de los niveles del pensamiento o del pensar mismo en su acción. De esta forma establezcamos cuatro niveles del pensar:

  1. El del Ser
  2. El del Sentir
  3. El de Sentir y Reaccionar
  4. El de Reflexionar.

El primero corresponde a la imprescindibilidad del SER, a la totalidad de las cosas que son y que, por lo tanto, posibilitan el pensar. La realidad objetiva, física y natural, el cosmos o universo en su totalidad y que Hegel llamaba Lo Real, es decir, todo lo que existe. Esta realidad o lo real, decía Hegel, es racional, es pensable, potencia el pensar, lo cual es subjetivo, es la característica humana que nos permite poder comprender y explicar lo real. De ahí la afirmación: Todo lo real es racional. Ahora bien, podríamos afirmar también que ¿Todo lo racional es real? Respondemos que Sí, pero sólo subjetivamente, es una realidad de pensamiento. Por ello el proceso de conocimiento se da entre lo objetivo y subjetivo, en la dialéctica entre quien piensa y lo pensado. Durante muchos años la polémica filosófica estribó entre las teorías subjetivistas y objetivistas, entre quienes afirmaban que el pensamiento lo determinaba el sujeto, y quienes sostenían que no, que sin objeto cognoscible no hay conocimiento.

Valiéndonos de la poesía de Antonio Machado, en mis clases de filosofía lo planteábamos así: ¿El ojo que ves, es ojo porque tú lo ves, o porque él te ve? Y surgía una cadena de respuestas con valiosos argumentos y demostraciones de parte y parte. Porque Tú lo ves, por ejemplo, ya que, si no lo ves, no hay qué decir de él, no existe. Existe sí, argumentaban otros, así aún no lo hayas visto tú, y si no existiese, nunca lo hubieses podido llegar a conocer… Objetivistas y Subjetivistas llenaban sendas páginas de las Teorías del Conocimiento, hasta que surgió la Dialéctica. El ojo que ves es ojo porque tú lo ves y porque él te ve. Lo real es racional y lo racional es real. Pero no lo olvidemos, lo racional es una realidad de pensamiento, abstracta, no física, cual, si quisiésemos tomarnos un tinto con el número dos, o con el concepto del ser o la nada.

Este es el primer nivel del pensamiento, el nivel de ser. El nivel en el que todo lo que existe es pensable, es decir, posibilidad de comprenderse, explicarse y transformarse. En este sentido una piedra está en este nivel, porque potencia o posibilita el pensar. Todo lo material, lo físico, la naturaleza, el cosmos o el universo corresponden a este primer nivel.

El segundo nivel es el del Sentir, el de mostrar que se perciben estímulos, que producen acciones y reacciones de vida, y que solamente se da cuando hay una organización físico química compleja. El sentir de las plantas o de las flores, podríamos decir, porque en esa maravilla que es la fotosíntesis los seres ya no son solamente físicos, también son químicos, biológicos y perciben su entorno o su alrededor. El argumento más sencillo es el del agua y la planta, cuando le echas agua se alumbra, se hace verde y frondosa, si la dejas de regar, se seca. Recuerdo un experimento de mi época de estudiante, cuando lograron registrar a través de sensores y electrodos la vida de una planta, cuando le pegaban se alteraban las líneas y curvas en la pantalla que registraban el movimiento interno de los elementos químicos, energéticos y bioquímicos, o savia, como le llamábamos anteriormente. Lo asombroso era cuando después de que una misma persona la azotara varías veces, con el sólo hecho de acercarse esa persona la pantalla comenzaba a mostrar esas alteraciones. En este sentido decimos que las plantas y todos los seres vivos sienten. Es un nivel superior al de solamente ser. Es la maravilla o el milagro de la vida, que actualmente explica pormenorizadamente la bioquímica y la biología.

El tercer nivel es el de reaccionar y responder a los estímulos, además de sentir, y que se da en los animales, lo cual requiere de un acumulado de sustancias y energías que producen un primer nivel de saber, un primer grado de memoria, que les permite reaccionar o responder. Cuando al caballo, por ejemplo, lo chusas con una varita por detrás, no solamente siente, sino que además, responde, es probable que te ganes una patada como respuesta. Entre los animales, por supuesto, según el desarrollo de sus órganos y sentidos hay múltiples y diferentes modos y niveles de saber. Unos que saben correr, otros volar, nadar, ver desde lejos… Saben del peligro, de su presa, de lo que deben o no deben comer… La gallina sabe reconocer el maíz, si la llamas y tiras semillas de naranja, seguro que no se las come. En estos animales ya hay una organización neurofisiológica compleja, no solamente química, sino también electromagnética y de muchos otros tipos de energía, que apenas están en proceso de investigación. Todo ese acumulado de saber de los animales es sorprendente, variado, múltiple y maravilloso. Sin embargo, ellos no han logrado hacer una biblioteca de sus conocimientos. NO SABEN QUE SABEN.

Y así llegamos al cuarto nivel del pensamiento, que llamamos pensamiento reflexivo, racional, por el cual SABEMOS QUE SABEMOS, es decir, el pensamiento es reflexivo porque se vuelve sobre sí mismo, flexiona y se reflexiona, se piensa a sí mismo para lograr una expresión abstracta y comunicativa que llamamos lenguaje. Es un pensamiento que se expresa y que es así como crea una nueva realidad de pensamiento, de lenguajes y teorías, mitos, ciencias, religiones, hipótesis, tesis y antítesis en una espiral infinita de palabras, códigos, números, armonías, leyes, artes bellas y grotescas, que en su totalidad conforman lo que llamamos CULTURA.

Es así, como en el video, podemos interpretar que Matías se asombra, al ver que el pollito reacciona a su gesto, cuando con la mano derecha intenta agarrarlo. “¿Qué pasó? Se pregunta, esto ya no es un chupo, ni un juguete cualquiera con los que me distraen. Esto se mueve por sí mismo. No es solamente un ser físico. No lo alcancé a tocar y se ha movido, lo más curioso me dice pio, pio… No logro saber que me quiere decir, pero seguramente es una forma de comunicarse y de buscar respuestas de auxilio, por el hambre, por el frío, como cuando yo lloro o grito para que me atiendan. Supera el segundo nivel del pensamiento, según lo explica mi Abue Karl. Mucho pio, pio pero no se me acerca para decirme qué es lo que quiere, lo que le pasa. Esperemos mejor para ver si al crecer lo logra recordar y escribir, para entendernos mejor. Porque si no lo logra se quedará en ese tercer nivel, y yo sí aspiro a sobrepasarlo, con tanta ayuda que me dan mi Pa, mi Ma, mis Abues, Andrea, Valeria y tantas otras personas, que espero se atrevan a pensar desde este cuarto nivel, que puedan preguntarse por qué saben, por qué muchas religiones y teorías no alcanzan a explicarnos esta maravilla que significa pensar, pensar reflexivamente, no con tapujos y respuestas preestablecidas para engañarlos y someterlos indefinidamente a quedarse en el tercer nivel.” Los seres humanos, sobre todo los trabajadores no podemos quedarnos en el tercer nivel, porque por ellos nos engañan, nos explotan y se aprovechan de la mayor parte del trabajo que realizamos. Hay que ascender al cuarto nivel a un pensamiento crítico que nos posibilite transformar la situación de injusticia y desigualdad social que vivimos. Pensar para transformar, para vivir cada vez mejor individual, social y en armonía con la naturaleza y el cosmos.

 

http://www.bdigital.unal.edu.co/19915/1/15945-49171-1-PB.pdf http://vip.ucaldas.edu.co/lunazul/downloads/Lunazul18_6.pdf Acá se puede consultar sobre el tema en un estudio reciente sobre el libro de Martín Heidegger

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