De su último libro, LECCIONES DE FILOSOFÍA CON MI NIETO MATÍAS.
Por: Profesor Carlos Saracay Rivas – www.latardedelotun.com
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En esta fotografía, en la que Matías por primera vez aparece haciendo popó o pupú, como dicen en Centroamérica vamos a dilucidar sobre una teoría psicoanalítica muy atrevida y supremamente difícil de demostrar, aun cuando varios psicoanalistas se han atrevido a sustentarla.
Se trata de la relación de causalidad entre el desarrollo de la etapa del preinhibitorio anal y el desarrollo de la codicia en las etapas subsiguientes de la vida de los individuos o personas. Se plantea que en la etapa del desarrollo anal la libido, o sea la potencia de vida y de placer, que comenzó en la boca o etapa ora, se concentra en los esfínteres, el niño encuentra la satisfacción que produce el orinar y defecar, se pregunta por ese goce y lo explora. Por eso vemos a unos niños alrededor de los dos años gozando y hasta queriendo tocar sus secreciones. El sentir y ejecutar esta acción produce placer y lleva al desarrollo normal de la etapa, pero cuando no se realiza, se reprime o suspende, se produce una frustración que llevará al individuo a desarrollar más su codicia, su deseo ilimitado de poseer y buscar desaforadamente poder.
Aun cuando es muy difícil demostrar la teoría, como tal, es aceptable, dada la gravedad social y la destrucción humana que implica la codicia, especular como loa hace Erich Fromm en su libro, El miedo a la libertad, y esta fotografía de mi nieto Matías es propicio para ello, porque él está feliz expresándonos su satisfacción con cierta ironía, como queriéndonos decir:
“Qué satisfacción más alentadora y agradable el poder expulsar todos estos residuos que no necesita más el organismo. ¿Porque Ustedes se imaginan seguir acumulándolos indefinidamente dentro de nuestro cuerpo? ¡Qué porquería y que autodestrucción! Lo mismo podemos decir en el ámbito social: Qué porquería y autodestrucción acumular lo que ya no se necesita, lo que los capitalistas no se alcanzan a gastar en tres vidas más. Pero su codicia que es avaricia, es una patología que no les permite considerar esta desproporción e injusticia social.
En los primeros capítulos de El Capital, obra científica de Carlos Marx, se expone la Teoría económica del Valor, que explica minuciosamente, pero con un poco de complejidad, cómo todo capital es acumulación de plusvalía, de trabajo socialmente no retribuido o pagado a los trabajadores.
Con un sutil giro especulativo podemos relacionar las dos teorías, aún cuando con la relatividad de la primera, pero sí comprender el carácter poco limpio y agradable que es la acumulación del capital, cuyo valor solamente representa el trabajo socialmente realizado. trabajo que ya no gozan quienes lo hacen, sino solamente el capitalista, terrateniente o banquero. Es esto una desproporción, una injusticia social de la que se desprenden toda cantidad de problemas sociales, desde el hambre que padecen grandes mayorías, hasta la violencia familiar y las guerras entre imperios.
El reto está en superar esta enfermedad, en conocer sus orígenes y su capacidad destructora de lo humano. Es un aspecto muy subjetivo, pero que desde la capacidad de trabajar lo complejo social y económico podemos comenzar a encontrar formas de mayor conciencia social, para potenciar una planificación económico productiva más equitativa, justa y de muy alta satisfacción subjetiva.
