QUE NO SE REPITA LA HISTORIA.

Por: Leonardo Franco Arenas – www.latardedelotun.com

_____  En Colombia se han asesinado varios candidatos a la presidencia a través de la historia de violencia que nos caracteriza, todos con certeza tenían características similares, estar en contra del establecimiento, ser “de la oposición”. Igualmente, eran candidatos que con altas probabilidades de ganar las elecciones y elevarse por encima de los intereses de las elites colombianas. Por eso fueron asesinados.

La amenaza que se cierne sobre el candidato que seguramente ganará las elecciones, llegan a oídos sordos, sordos como tapias, oídos del comandante en jefe de la fuerzas militares, presidente del país y el comandante de la policía nacional, no mencionamos al comandante del ejército porque sabemos de su animadversión por Petro; restan importancia al hecho escudándose en que no existe ninguna evidencia de plan para atentar contra el hombre del Pacto histórico, esas palabras, declaraciones del ministro del interior secundadas por los antes mencionados. La fiscalía general de la nación anuncia que iniciaron las investigaciones para, según ellos, esclarecer las amenazas, ¿llegará esto a alguna parte? Con Barbosa al frente no pasa nada.

El riesgo para el candidato y la oposición es inminente, hay grandes fuerzas, oscuras, siniestras, telarañas tejidas desde las sombras, desde el poder, desde el bandidaje para poner zancadilla y enterrar la esperanza de un país que en el presente ha abierto los ojos, proponiendo un cambio total en oportunidades sociales, económicas y costumbres políticas. El modelo de desarrollo debe cambiar, es el mandato con el que este 29 de mayo la población saldrá en masa a exigir sus derechos.

No podemos ignorar un escenario catastrófico si hay otro magnicidio, lo que llegará después será desastroso para la nación, la historia del 9 de abril será un hecho minúsculo comparado con lo que puede pasar en el presente.

En qué momento pasó nuestra amada ciudad de ser una de las más pujantes, uno de los mejores vivideros del país, a convertirse en una urbe dominada por bandas delincuenciales, algunas comunes y otras de cuello blanco. ¿En qué momento estas dos dimensiones del crimen organizado se fusionaron y terminaron cooptando los espacios económicos, sociales y políticos de la Perla del Otún? ¿Es este el cacareado cambio de los politiqueros locales?

El ESTADO es responsable de la integridad y la vida de Gustavo Petro, de todos y cada uno de los integrantes del Pacto histórico. La esperanza debe vivir en cada corazón, adelante. ¡Ellos no pasarán!

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