Por: Leonardo Franco Arenas – www.latardedelotun.com

______ A media cuadra del parque principal de la población encontramos esta edificación de bahareque y tapia pisada, declarada de interés patrimonial por el Concejo municipal. Esta es una de las dos más antiguas edificaciones que aún se levantan allí, la otra es donde funcionan los billares y un restaurante a un costado de la plaza principal sobre la calle real por la que se llega al poblado. La fachada está pintada de blanco, verde, azul y amarillo en los detalles, resalta por su buen estado destacándose dos particularidades: El portón que permanece abierto con una antesala de chambrana baja de madera que regula el ingreso, pero permite admirar desde el andén la luz interior que llega inundándola desde los ventanales que dan al patio, plantas y flores de diversas especies, muebles de época, cuadros y demás ornamentos. El aviso de la entrada, “Casa De La Roche, propiedad privada” ahuyenta a gran parte de los curiosos que husmean desde la acera sin decidirse a tocar la puerta o llamar para solicitar una visita, este anuncio fue puesto allí por la mala experiencia de la familia, en especial de la señora Teresita De la Roche Viuda de Guevara, heredera y quien vive en la casa.

Cuenta ella que llegó a un acuerdo con el Concejo municipal para permitir el acceso del público a conocer la casa sin ningún costo con el compromiso de una rebaja en el impuesto predial, esto se dio un tiempo cumplidamente, pero después se olvidaron del acuerdo y los grupos de estudiantes, visitantes propios y extraños llegaban allí a cualquier hora, pretendiendo una visita guiada al inmueble. Esta fue la razón para fijar el cartel como una notificación a quien quiera conocerla.
Los espacios, pisos, muebles, cielo raso se conservan en excelente estado; la paleta de colores son el rojo en diferentes tonalidades y terracotas. También gamas de verdes, amarillos y otros colores en plantas y flores. Las paredes de bahareque blanqueadas cumplen la función de difusores de luz, lo mismo que el cielo raso, que invade la estancia desde el patio.

Luego de recorrer la casa y los jardines escuchando la historia narrada por su propietaria, nos sentamos en la sala a disfrutar de un rico café que nos ofrece su hija Patricia para hablar sobre la historia familiar.
Recordemos un poco la historia de este municipio. Mistrató es el segundo más antiguo de Risaralda, posterior a Anserma viejo (1539 Caldas) y Cartago viejo (1540 donde hoy es Pereira), lo llamaron Guntras (1542) que fue borrado del mapa hacia 1601, posteriormente estuvo ubicado el resguardo Arrayanal desde 1843, hasta este sitio llegaron colonizadores paisas desplazados por las guerras civiles del siglo 19, guaqueros y extranjeros en busca de fortuna. Hacia finales de siglo el poblado perdió importancia, pero con la creación del departamento de Caldas, nuevamente cobró importancia y en 1923 fue elevado a la categoría de municipio con el nombre de Risaralda y posteriormente Mistrató (vocablo Embera Chamí que significa “Río de Loras”
LFA: ¿Doña Teresita cuéntenos del origen de esta casa?
T de la R: Mi abuelo, Blas Abelardo de la Roche, llegó a este territorio y construyó esta casa hace 135 años aproximadamente, él era un inmigrante de Francia que tenía negocios de oro en Marmato. La casa siempre ha pertenecido a la familia, la casa fue construida a finales del siglo 19.

LFA: El retrato del abuelo, domina la estancia, (1861 – 1903) ¿Quién la heredó?
T de la R: Mi padre, Adán de Jesús de la Roche Zuleta, quien tuvo 14 hijos, comerciante y dueño de las mesas de las carnicerías de Mistrató, como anécdota está el origen, la sangre liberal de él y toda la familia en un pueblo mayoritariamente conservador. Mi papá nunca tuvo ningún inconveniente con nadie, a pesar de los enfrentamientos partidistas, él pasaba con sus mesas rumbo a la plaza, así hubiera una manifestación política de los conservadores, todo el mundo lo respetaba.
LFA: Me contaba usted que la casa sirvió de albergue en épocas de violencia.
T de la R: Así es, la casa tiene un subterráneo que llamábamos la cueva, dividido en cuartos con paredes de tapia pisada, baño y una cocinita, allí mis padres nos escondían al igual que a los conocidos liberales que eran perseguidos y también a godos que tenían familiaridad con liberales, nuestra casa no la revisaban las autoridades.

LFA: ¿Los abuelos, Blas y Francisca están enterrados en el pueblo?
T de la R: Si, ellos están enterrados aquí, mi papá tenía diez años cuando murió el abuelo hace unos 120 años.
LFA: ¿y usted como heredó la casa?
T de la R: Mi esposo tenía una finca en El Pinar, una linda propiedad de la cual se enamoró un hombre muy rico quien en una ocasión le prestó un dinero para invertirle a la finca y luego de un tiempo a base de triquiñuelas lo despojó de la tierra. Evelio Guevara llamaba mi esposo, una gran persona, un líder en esta población que le ayudaba a todo el mundo, luego de perder la tierra le tocó trabajar como jornalero durante un tiempo, mis hermanos me cedieron los derechos de la casa por eso está en mis manos y mis hijos.
Es parte de la historia de la familia que construyó esta casa a finales del siglo 19, una historia digna de ser recuperada y contada. Es importante que las autoridades, habitantes de Mistrató y de Risaralda consideren el valor patrimonial (arquitectónico y cultural) de este inmueble, hagan la declaratoria ante el Ministerio de Cultura y la conserven con su historia. Un agradecimiento especial a la señora Teresita de la Roche Viuda de Guevara y a su hija Patricia Guevara de la Roche por su colaboración.
