EDITORIAL

¿Confusión más desinformación, o simplemente el país está viviendo en una Babel? Es mucha la información que llega al público general sobre directrices y manejo del COVID-19, mientras tanto el contagio crece exponencialmente en algunas ciudades capitales  y regiones vulnerables; se escuchan voces advirtiendo sobre nuevos picos de la pandemia si no se ejercen los controles adecuados para el aislamiento y el distanciamiento social obligatorio.

En algunas ciudades como Medellín, Pereira, Manizales y Bucaramanga se echan al vuelo las campanas por la sensación que el virus está controlado, nada más falso, y se activan estrategias para ir abriendo por etapas el aparato productivo: los sectores económicos presionan y los interesados políticos ceden.

Desde el gobierno nacional se han estructurado cientos de normas:

  • Medidas sanitarias y emergencia sanitaria, resoluciones y circulares.
  • Emergencia económica, social y ecológica, decretos.
  • Normas de orden público y otras ordinarias, decretos.
  • Medidas económicas y de presupuesto, decretos.
  • Aislamiento, decretos etc.

Desde las gobernaciones y alcaldías se han expedido igualmente un sinnúmero de normas que acompañan o modifican las anteriores. Desde el comienzo de la pandemia se han presentado contradicciones y confusiones entre el gobierno central y los entes territoriales, que van desde los reportes sobre los datos y cifras de los contagiados por el virus, hasta los picos y pruebas realizadas. El miedo al contagio es ahora superado por la incertidumbre económica y la angustia de la cuarentena. Todos los días en medios de comunicación y en el espacio por televisión del presidente, se van anunciando nuevas medidas, nuevas estrategias: Que se incorporan nuevos sectores productivos, que se cancelan otros; que pueden salir a tomar sol durante media hora o durante dos horas, o 2 veces a la semana o todos los días, o que las estrategias las manejan los alcaldes, o que los alcaldes le dan el control a la policía, en fin… CAOS total! A cualquier parroquiano, de cualquier estrato le preguntan hoy, ¿cómo es la cosa? y seguramente balbuceará dos o tres frases, divagará sobre lo que escucha por todos lados, pero concretamente no sabrá responder, estamos CONFUNDIDOS.

Ahora hay una nueva estrategia en la cual el ejecutivo se lava las manos, es la denominada cuarentena individual o aislamiento inteligente, esto en realidad es cero control, cero responsabilidad del gobierno y ¡sálvese quien pueda! Se ha comprobado en ensayos realizados, que el colombiano no tiene disciplina: no se podrá controlar a una población que por diversas excusas va a salir a la calle sin freno, siempre con una razón para estar afuera, así la que esgrima sea “la jartera de estar encerrado”. Esa estrategia (aislamiento inteligente) es chimba, podemos adaptar una frase y decir “¿al vecino quien lo ronda?”

Mientras tanto crece el contagio, aumenta el desempleo, se agrava la crisis económica y se torna dramática la situación de algunos territorios, sobre todo aquellos que no tomaron en serio la cuarentena y siguieron su vida normalmente después del 18 de marzo como en Chocó, Amazonas, Cauca y algunas ciudades.

¿Lo anterior no ha servido de experiencia? ¿El presidente Duque y su gobierno no han aprendido nada en estos tres meses? ¿a parte de sus apariciones diarias por TV y los contratos dados para mejorar su imagen, qué ha hecho?

La confusión y la desconfianza crecen, la información precisa no fluye adecuadamente. Se requiere claridad sobre las medidas adoptadas para el manejo de la pandemia y la reincorporación al sistema productivo, con certezas de que va a ser lo adecuado y no siga reinando la incertidumbre. Porque, como en un comienzo, si los alcaldes de algunas ciudades no toman el liderazgo y la vocería, estaremos peor.

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