¿Es realmente independiente nuestro país? ————————–
La historia mal contada y que todos conocemos es que el 20 de julio de 1810, entre unos criollos y un español hubo una disputa por un florero pedido para agasajar a Villavicencio, quien venía en comisión de España, para iniciar el cambio del virrey Amar y Borbón.
Lo que sucedió realmente fue un golpe organizado, los criollos, liderados entre otros por el sabio Francisco José de Caldas, buscaron la manera de generar agitación entre el pueblo y derrocar el mandato del virrey, pero no acabar con el estatus quo. Lo que se firmó ese día fue el reconocimiento expreso al gobierno del Rey Fernando VII y el pedido para la salida de este de prisión para que pudiera volver al poder y gobernara en América, el rechazo a la invasión napoleónica a España, el rechazo al gobierno francés de José Bonaparte y a la junta independiente de Cádiz; entonces, nada más lejano a la historia que más de doscientos años después asumimos como cierta.
Si alguna fecha importante se debiera tener en cuenta para celebrar el verdadero grito de independencia, esa sería el 11 de noviembre de 1811 cuando el pueblo cartagenero liderado por indígenas, criollos, negros y cimarrones, se rebeló, luchó y obtuvo una independencia total del yugo español, por la necesidad de liberación de una potencia que los dominaba y ejercía el poder de manera desigual.
Veamos:
Independencia: Como independencia se denomina la cualidad o condición de independiente. Como tal, se relaciona con la noción de libertad, es decir, la capacidad de actuar, hacer y elegir sin intervención o tutela ajena. Es lo opuesto a la dependencia.
La independencia puede aplicarse a distintos campos. En política, por ejemplo, se refiere a un Estado que no depende de otro y que goza de plena libertad política, económica y administrativa. A nivel personal, la independencia es la capacidad de actuar, tomar decisiones y de valernos por nosotros mismos, de allí que independencia también signifique entereza, firmeza de carácter.
Emancipación: Como emancipación se denomina la liberación de cualquier clase de vínculo de subordinación o dependencia de una cosa frente a otra. La palabra, como tal, proviene del latín emancipatĭo, emancipatiōnis.
En este sentido, la emancipación significa el paso de un estado de dependencia a otro de autonomía en el cual todos los lazos de sujeción ceden o se rompen, liberando al individuo. Así, la emancipación puede asociarse a la recuperación de la libertad, la potestad o la soberanía para tomar decisiones, actuar, y determinar el destino propio.
De allí que la emancipación pueda referirse a muchas situaciones en que un individuo se libera de los vínculos que lo atan en términos de servidumbre (esclavos), de tutela o patria potestad (menores de edad), dependencia o subordinación política (países y naciones) a otro.
Hoy, en medio de una pandemia que nos tiene encerrados y a menos de media marcha hace cuatro meses, en un país que se dio el lujo de no refrendar la paz, donde la brecha y la desigualdad social es una de las más grandes del mundo, donde en los últimos seis meses se han asesinado casi trescientos líderes sociales, donde campea siniestra e impunemente la corrupción en todo nivel.
¿Podemos conmemorar orgullosamente un evento inicuo de ese 20 de julio, maquillado por los intereses de los criollos ricos que se querían apropiar del gobierno en esta colonia?.
¿Podemos acaso presuntuosamente sentirnos satisfechos con lo que es Colombia en estos momentos? ¿En las manos quién está el país? ¿Hemos pensado en la debacle moral, social, política, económica, en que se encuentra la nación?
¿Las decisiones soberanas si se toman en el Palacio de Nariño? O en la finca o en el norte. ¿Entonces cual independencia, qué celebramos con el pecho henchido de orgullo y patriotismo?
