Por: Leonardo Franco Arenas / www.latardedelotun.com – RED Noticias de Colombia. _____
Meses atrás, cuando algunas voces se levantaron desde el Eje cafetero para protestar – justamente – en contra de las concesiones de los peajes, tratamos de dar una explicación ampliada de por qué el Gobierno de Gustavo Petro no terminaba de forma inmediata o unilateral estas a pesar que políticamente él y la corriente política que lidera, se oponen al esquema de concesiones público-privadas. _____
Posteriormente y a medida que pasaba el tiempo, este tema se convirtió en un arma para atacar al gobierno de El Cambio desde una oposición, algunas veces disfrazada de líderes opinión que mezclaron falsedades y verdades a medias para justificar ataques directos, detrás de una cortina de humo como el trabajo por las comunidades del Eje cafetero.
En ese y en muchos momentos, se aclararon las razones por las cuales “NO se podía hacer esto a la topa tolondra” y menos, cuando los mismos opinadores calificaban al presidente de dictador, veamos:
Hay razones jurídicas, los contratos APP con plazos y obligaciones claras no se pueden romper sin causas legales, la terminación anticipada exige compensaciones que son costosas para el Estado y la reversión de activos es compleja y regulada, esto toma tiempo y estudios técnicos (es lo que se está haciendo en estos momentos). Existe un marco legal que protege los derechos de los inversionistas (seguridad jurídica), evitando arbitrariedades por parte de los gobiernos y además, un cambio de modelo requiere reformas legales, que hacen necesaria la participación del Congreso y sabemos cuál ha sido la postura de la mayoría frente a las iniciativas del gobierno actual.
En resumen y como lo expliqué hace un tiempo, las concesiones viales funcionan bajo contratos de APP, reguladas por un marco legal –incluyendo la Ley 1508 de 2012 y otras normas- que establecen condiciones, duración y obligaciones de las partes. Estos contratos tienen plazos fijos que obligan a cumplirlos completamente. Terminar estos contratos antes de su expiración sin causa legal o sin ceñirse a un procedimiento legal, generalmente constituye un incumplimiento contractual, exponiendo al Estado a demandas y compensaciones.
En un proceso de reversión se requieren auditorías técnicas, legales, posibles acuerdos con entidades financieras y acreedores, como también la participación de las comunidades, entonces no basta con una decisión eminentemente política, hay que cumplir protocolos jurídicos y administrativos que pueden tardar meses o años.
Advertimos desde ese momento que tanto el presidente como la ministra de transporte si han ordenado revisiones y cambios graduales enfocados en no prorrogar contratos cuando estos se vencen; revisión de cada contrato de concesión, igualmente, evaluar si el Estado está en capacidad de asumir el mantenimiento sin peajes o con mejores tarifas, pero sobre todo, que aquellas concesiones que terminan sean revertidas al Estado para una administración pública. En resumen, no cancelar unilateralmente los contratos vigentes, sino esperar que expiren y no renovarlos.
El gobierno también lo plantea como una estrategia para abordar el desfinanciamiento de presupuesto general y terminar con el modelo de concesiones viales como una medida para recortar los gastos de gestión, esto implica una ruptura con el modelo de asociación público-privada que ha predominado en las últimas décadas en el país y plantea, un nuevo reto para la administración de los grandes corredores viales por parte del Estado a cargo del Instituto Nacional de Vías (Invías), bajo un esquema de gestión pública directa.
Para razones el tiempo y el tiempo es uno de los grandes aliados del presidente Gustavo Petro, en la mayoría de sus planteamientos y propuestas estructurales del plan de desarrollo ha sido injustamente vilipendiado por parte de la oposición reconocida y de aquella que se agazapa tras bastidores para propinar la puñalada artera y trapera, aun siendo conocedores de las razones y los planteamientos serios del gobierno, pero tarde o temprano le han tenido que dar la razón.
En Risaralda hay algunos (as) unos más visibles por su exposición en redes que buscan demeritarlo. Ustedes saben quiénes son y quienes están detrás de ellos, así actúen como Judas negando a su “maestro”.
