OPORTUNISTAS

Por: Johana Fuentes – Cambio / www.latardedelotu.com – RED Noticias de Colombia.  _____

El oportunismo reina en la política, especialmente en época electoral. Cualquier crisis es aprovechada para ganar visibilidad y votos. La captura de Nicolás Maduro y sus consecuencias han sido el escenario perfecto para que algunos candidatos pelen el cobre y pidan abiertamente la intervención de Estados Unidos en Colombia. Lo paradójico es que estos políticos se hacen llamar defensores de la Patria, pero en realidad sólo cambian de postura y ajustan sus principios a su conveniencia.

Lina María Garrido, representante a la Cámara por Arauca, dijo sin sonrojarse que el pueblo colombiano esperaba con gran anhelo un hecho similar al ocurrido en Venezuela. Sus argumentos: ninguno. Una serie de críticas —válidas— a la gestión de Gustavo Petro, que no configuran un delito.

Garrido se consolidó como una figura de oposición tras su discurso en la instalación de la actual legislatura, recordándole al presidente sus promesas incumplidas y los escándalos que han rodeado su Gobierno. Allí también reconoció haber votado por el mandatario y, como muchos, sentirse decepcionada.

Lo que ha olvidado la congresista —desde su pose de rectitud y moralidad— fue de la mano de quién construyó su carrera política. Su padrino político es el exgobernador de Arauca José Facundo Castillo, condenado a 12 años de prisión por corrupción durante su administración. La Corte Suprema de Justicia concluyó que actuó con pleno conocimiento de las irregularidades.

Castillo, además, fue imputado por los delitos de concierto para delinquir, interés indebido en la celebración de contratos y financiación al terrorismo. Según la Fiscalía, el exmandatario habría entregado contratos a personas cercanas a la guerrilla del ELN con el fin de conseguir protección y respaldo político.

Pese a esto, la representante Garrido ha mantenido una cercana relación con la familia Castillo, tanto así que su esposa, Myriam Raquel Párales, hace parte de su Unidad de Trabajo Legislativo como asesora grado IV.

El padre de la congresista, Jesús Hernando Garrido, también estuvo envuelto en líos con la justicia. Fue imputado por los delitos de contratación sin cumplimiento de requisitos y peculado por apropiación cuando fue secretario de Educación de Arauca.

Otro de los congresistas que no ha brillado por su coherencia y que ha capitalizado la coyuntura con Venezuela es ‘Jota Pe’ Hernández. Obtuvo su curul haciendo campaña con la bandera de apoyo al paro nacional de 2021. Lanzó duras críticas en contra del entonces presidente Iván Duque, a quien llamó miserable por sus actos durante esas protestas. Celebró el llamado a juicio a Álvaro Uribe cantando una canción que decía: “_Al matarife, vamos a tumbarlo: Uribe Chao, chao, chao_”, e incluso lo llamó “hijo de Satanás”. Sin embargo, ya posesionado, aseguró que el proceso judicial de Álvaro Uribe tenía “una gran cantidad de inconsistencias”. Otro más que le hace honor a la ya desgastada frase: la política es dinámica.

Al Gobierno de Gustavo Petro le caben todas las críticas; como congresistas y ciudadanos están en su derecho de hacerlas y, por supuesto, de hacer un control político serio. Lo que resulta inaceptable es que invoquen una intervención de otro país para sacar a un presidente elegido democráticamente. Las instituciones en Colombia son fuertes y la Constitución es garantista. Los malos gobiernos se derrotan en las urnas: ellos lo saben, pero también saben que ese discurso suele dar votos, aunque no sea lo correcto.

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