Por: Lina María Arango Dávila
Profesional en Gobierno y Relaciones Internacionales
Twitter @linamariaarango – IG linaarangosenadora – www.latardedelotun.com
_____ Como pasa cada 4 años, la esperanza de ver la renovación en la política de Risaralda liderada por los partidos Liberal, Conservador, Centro Democrático y de la U, nuevamente se ve opacada por la composición de las listas de candidatos al Congreso de la República. Los escándalos de corrupción, la parapolítica, el clientelismo, el machismo y la crítica constante a las malas prácticas políticas que inundan los medios nacionales y las redes sociales, poco importan a la hora de definir los candidatos. “Los mismos con las mismas” dirán unos. “El cambio y más de lo mismo” diré yo.
Independiente de su enfoque político, hay dos temas que identifican a los partidos mencionados:
Primero, los caciques se mantienen por encima de la renovación. Todos los congresistas de Risaralda buscan repetir curul. No importa que poco suenen en el congreso, que no rindan cuentas, que no conozcamos las leyes que impulsaron y que no aparezcan en las encuestas como buenos congresistas. Por un lado, el voto amarrado a punta de contactos y contratos les permite mantenerse con un bajo perfil ante el control político que pueden hacer los medios de comunicación y por el otro, los discursos fanáticos y de miedo que los hace ser visibles a punta de desinformación. La burocracia local, regional, nacional y la poca cultura política de los ciudadanos abstencionistas, juegan en favor de los políticos tradicionales y en contra de quienes buscan la renovación de liderazgos en la región.
Segundo, el desprecio, desinterés e incoherencia por promover mujeres líderes idóneas. Por un lado, el Partido Liberal, colectividad que nuevamente integró su lista a la Cámara sin una mujer. Afirmar que en Risaralda no hay mujeres que participen en política es un argumento muy conveniente para los hombres que no quieren perder poder en el departamento y que se niegan a reconocer o ver el liderazgo femenino. Por otro lado, el partido Alianza Verde, cuyos lideres tenían la posibilidad de consolidar los resultados obtenidos en las elecciones territoriales del 2019, decidieron desconocer el proceso y apoyar candidatos foráneos. El discurso de la representación regional y el apoyo a mujeres, perdió fuerza ante el cálculo electorero que en nada los diferencia de un partido político tradicional.
Aun estamos a tiempo. El voto informado, ese voto independiente, que investiga, compara y no traga entero puede ayudar a trasformar el liderazgo regional. Preguntas básicas como ¿Quién financia a los candidatos? ¿De dónde salen los recursos para tanta publicidad? ¿Es posible luchar contra la corrupción, aliándose con los mismos que han gobernado tanto tiempo la región? Si realmente les indigna tanto la corrupción, las respuestas a estas preguntas ayudaran a tomar una decisión más coherente
