LA PRESTIDIGITACIÓN DE UN VERDUGO.

Por: Leonardo Franco Arenas / www.latardedelotun.com ______

Hoy es primero de mayo de 2026, por fin el sol salió para todos, trabajadoras y trabajadores colombianos. Casi cuatro años de un gobierno para y por el pueblo, nos reivindican de la precarización y explotación de décadas, de centurias a las que nos tenían sometidos, por fin ha llegado El Cambio.  _____

Este día, por las calles de pueblos y ciudades se escuchan las arengas y consignas legítimas, ondean las banderas, es la voz y son los pasos de quienes inundan las vías para defender sus derechos. Es un día, no solo de marchas y desfiles, sino de memoria, esa memoria que nos obliga a ponerle nombre y apellido al mayor artífice de las desdichas padecidas por el trabajador colombiano los últimos 25 años, Álvaro Uribe Vélez.

Este individuo no fue un estadista, fue un prestidigitador de la palabra, quien, mientras adormecía a un país obsecuente, con el cuento de la “seguridad democrática”, acababa las conquistas y derechos laborales de los trabajadores colombianos. Mientras con la diestra saludaba y voz socarrona de cura en el púlpito enredaba al pueblo, con la siniestra negociaba a los gremios y grandes conglomerados económicos nacionales y extranjeros para cercenar los derechos laborales, esos, que costaron sangre y sudor durante décadas.

Asimismo, la estrategia utilizada siempre fue la misma, la demagogia y el garrote, cuentos maquiavélicos de “trabajar, trabajar y trabajar” y “a Colombia la está matando la pereza”, que en realidad significaban, más trabajo para el pueblo, más ganancias para los patronos.

Apenas iniciando su primer gobierno impuso la Ley 789, una total aberración laboral, lejana de lo que se considera normal, ético, lícito o humano con el trabajador. En resumen, precarizó al máximo la vida de millones con el sofisma de “generación de empleo”. Como si fuera poco vendió la idea que, quitándole derechos al trabajador, incentivaba al empresario a generar puestos de trabajo, cuando lo único que pretendió fue llenarles las arcas a los poderosos.

El gobierno de El Cambio ha cambiado el panorama oscuro que tenían los colombianos, devolviendo los derechos a partir de la reforma laboral. Uribe y solo Uribe es culpable que los jóvenes no tuvieran esperanza de una pensión digna, él y solo él, fue el verdugo de las horas extras, el sepulturero ad honorem de los dominicales. Este macabro ilusionista convenció a muchos que la seguridad democrática era la base del desarrollo del país, para acallar a quienes protestaban, mientras ellos acababan con los derechos de los trabajadores.

Hoy es un día importante para los trabajadores del mundo, en Colombia NO podemos olvidar que ese publicitado “mesías de papel”, cumpliendo las órdenes de la oligarquía y en su carácter ególatra, sacrificó durante 25 años la dignidad de un pueblo, por la repulsiva codicia corporativa y su avaricia y rapacidad personal.

Esta fecha debe servir para tener presente y recordar a este engendro de la política, los derechos no se mendigan, se exigen y se defienden.

Mantengamos la unidad, que la palabra engañosa de este caudillo decadente no nos confunda, el objetivo es darle continuidad a El Cambio, no podemos perder el foco; la verdadera Patria la construimos con justicia e igualdad social y el próximo 31 de mayo, en un mes exactamente, nos jugaremos ese futuro. Tengamos presente que con este prestidigitador de la mentira y sus esbirros no lo habrá.

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