EDITORIAL 04.05.26: ASAMBLEA NACIONAL CONSTITUYENTE.

Redacción: www.latardedelotun.com  ______

En Colombia, la Constitución de 1991 marcó un antes y un después en nuestra historia republicana. Los derechos individuales se fortalecieron y dio vida a instituciones que robustecieron en Estado y otras que arroparon a minorías relegadas.

La Carta ha tenido aproximadamente 50 enmiendas en estos 35 años. Con la iniciativa de este gobierno, no se busca arrasar las instituciones, el sistema diseñado de pesos y contrapesos, ni mucho menos, reformarla estructuralmente.

Sin embargo, el país actual necesita y exige evolucionar. Defender la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente no es sinónimo de destrucción, es un adelantamiento para su actualización y perfeccionamiento. El objetivo expuesto por el gobierno no es reemplazar la Carta vigente, es incorporar dos capítulos sustanciales que el actual trámite legislativo ordinario no ha logrado consolidar por culpa del cálculo político desde la derecha.

Colombia necesita blindar las reformas sociales, es imperativo elevar a rango constitucional actos legislativos que garanticen derechos fundamentales en salud, pensiones y trabajo. La dignidad humana no puede quedar a merced de los vaivenes de las coaliciones de turno o al saboteo en el Congreso. La Constituyente es el escenario natural para que el pueblo valide el alcance del bienestar social.

De otra parte, el sistema político colombiano esta cooptado por la corrupción, las reglas actuales incentivan vicios que asfixian la representación ciudadana; se requiere una Reconfiguración profunda del ordenamiento político que limpie: la financiación de las campañas, rompa con la estructura del clientelismo y castigue con severidad el desvio de los recursos públicos. Solo una Constituyente posee la fuerza vinculante y la legitimidad suprema y directa para hacerlo.

En resumen, el objetivo es incorporar: 1) Actos legislativos para garantizar derechos fundamentales (reformas sociales) y 2) La reforma del sistema político contra la corrupción.

Apoyar este llamado no es un salto al vacío teniendo los límites claros y respetando la arquitectura base de la Carta del 91; por el contrario, es la vía para saldar deudas sociales pendientes y ajustar las instituciones. La Constitución no es un texto en piedra, inamovible, por el contrario, debe responder a los clamores de los tiempos.

El gobierno cuenta con el respaldo popular, el cuello de botella se puede presentar en el trámite en el Congreso o en la Corte Constitucional.

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