ANÁLISIS DE LA CANTINFLESCA PUESTA EN ESCENA DEL EMPALME.

Por: Leonardo Franco Arenas / www.latardedelotun.com  _____

La vociferada y publicitada, por la derecha, primera reunión de empalme con José Manuel Restrepo a la cabeza, fue una presuntuosa puesta en escena de características apocalípticas por “la situación” del país según Abelardo y sus adeptos que terminó en un berrinche sin argumentos. El engreído vicepresidente fue puesto en una posición cuasi ridícula por el ministro de Hacienda Germán Ávila, quien lo liquidó con serenidad y de manera casi condescendiente frente a las cámaras de TV, con cifras, soportes técnicos y la solicitud amable, pero con firmeza, de dejar a un lado el show mediático.

El representante de De la Espriella arrancó con un pliego de lamentos, acusaciones y quejas, bajo un libreto ensayado, por siete meses, según lo que mencionó, ese tiempo lo llevaban trabajando arduamente conforme a lo expresado, recopilando información con de la IA y titulares de prensa, ¡quién lo creyera! Que trabajo investigativo tan flojo y tan chimbo.

El ministro Ávila, le respondió clara y puntualmente con cifras en Excel, argumentaciones técnicas y un mal disimulado bostezo. Esto puso en contexto lo sucedido, la derecha pretendió montar un juicio sumario sin pruebas por Tv, solo con base a rumores y terminaron hablando incoherencias entre Restrepo, la esposa de un ex condenado por narcotráfico, Elsa Noguera y la oportunista influencer Jerome Sanabria, la Non Plus Ultra de las pensiones (desde el lado capitalista), hasta que los dignatarios del gobierno dieron por terminada la reunión.

Restrepo traía el libreto ensayado utilizando adjetivos como, quiebra, desastre, corrupción etc., para calificar al actual gobierno y sacar la bandera de la “salvación nacional” sobre las supuestas ruinas del país. “Hipotéticas alertas, críticas que iban a hacer temblar los cimientos de la república” según sus cálculos mediáticos para la transmisión en vivo, cabe resaltar, que la habían rechazado pero un decreto presidencial la hizo posible para que Colombia se enterara de primera mano.

El ministro Ávila esperó pacientemente a que el vice se decolorara hablando de supuestos y, tranquilamente, con datos oficiales y exigiendo respeto desinfló el globo en un par de minutos, recordándole con suma decencia, que el empalme es un trámite legal de entrega de informes técnicos, no un «show mediático» para ganarse likes en redes, y que las fuentes de su equipo asesor parecían sacadas de chismes de pasillo y titulares de prensa, no de la información fidedigna del Estado.

Para resumir, El sesudo diagnóstico de la oposición quedó catalogado en la práctica, como «bastante deficiente». Restrepo fue por lana y salió trasquilado con el rigor estadístico del ministro. El apocalipsis que pretendió la derecha no se cayó por un discurso apasionado de la izquierda; se cayó porque Germán Ávila, con una pasmosa frialdad, simplemente les apagó el micrófono del melodrama.

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