PEONES Y LACAYOS DEL NORTE.

Por: Leonardo Franco Arenas / www.latardedelotun.com_____

Es desconcertante y muy trágico observar como la geografía política suramericana se agita al compás de un libreto estructurado allende de nuestras fronteras.  En este continente, azotado por la pobreza estructural, la precariedad institucional y el abandono social, emerge una casta de dirigentes bajo el dogma publicitario de “salvadores” y arropados en las banderas de la ultra derecha internacional, alineados de manera servil, a las agendas expansionistas y bélicas de Washington y Tel Aviv.

No pasan estos personajes de ser peones de una matriz ideológica internacional, subordinada a los dictados de Donald Trump y Benjamin Netanyahu bajo el epíteto de “libertarios”. Prestos a inclinar la cerviz y doblar la rodilla, mientras en sus países los incendios sociales no dan tregua o los expedientes judiciales amenazan con encarcelarlos.

Javier Milei en Argentina exhibe con orgullo su arrodillamiento al mandato inhumano del capital financiero internacional bajo la tutela incontestable de la Casa Blanca. Mientras tanto el consumo interno se derrumba, los hospitales quedan desabastecidos y los sectores más vulnerables, como los ancianos, pagan factura del pretendido “Shock libertario”. Es ese mesianismo ruidoso que camufla con descalificativos y luces de bengala, el desastre cotidiano de los trabajadores.

Rodrigo Paz en Bolivia, recién llegado hizo un fuerte e impertinente viraje hacia un férreo ajuste fiscal y una apertura sin reparos al mercado norteamericano, agitando banderas conservadoras. Ahora problemas como la escasez de divisas y combustibles lo tienen contra la pared por la presión social y de los sindicatos. Todo por plegarse a los deseos de hombre del norte.

Daniel Novoa es un dictadorzuelo intermitente, apela al estado de excepción permanentemente, a un libreto importado de amenazas y estrategias represivas con el fin de tapar la crisis constante en la que está sumido su país, algo sin precedentes en la historia, en seguridad, narcotráfico, costo de vida y una economía paralizada. Su labor esta supeditada a empeñar la soberanía nacional a pactos de cooperación e inteligencia impuestos desde afuera, porque lo tienen de las bolas.

José Antonio Kast dicta cátedra de moral institucional en Chile con un discurso de represión, alambradas, revisionismo histórico y obediencia irrestricta a la geopolítica de la extrema derecha mundial, mientras tanto el país cruza por el peor momento económico en los últimos 20 años, desempleo, inseguridad y crisis social.

En el Paraguay Santiago Peña administra un poder tutelado por un modelo desgastado que no logra desmarcarse de las sombras de su antecesor, sigue atado a las prácticas tradicionales de corrupción y al poder en las sombras de su padrino político, Horacio Cartes y el pueblo protestando y la justicia mirando para otro lado.

Ahora en el Perú, Keiko Fujimori, eterna candidata, que por fin y luego de cuatro intentos y con un posible fraude, llegó al gobierno. Ella es figura estelar de los pasillos judiciales por corrupción y lavado de activos, ha manipulado los hilos del poder en el Congreso logrando desestabilizar gobiernos elegidos democráticamente para poder ascender; su prontuario y la parálisis institucional por la que pasa el país lo hunden en la incertidumbre.

Y para cerrar esta comparsa de caudillos fachos que decir del caricaturesco y estridente De la Espriella en Colombia. Los colombianos lo conocemos: Mentiroso, superficial, ignorante de temas del Estado, mafioso y defensor de delincuentes de alto vuelo a quienes ha tumbado. Un populista con ínfulas de gran personaje, un mequetrefe que tiene un títere para que gobierne mientras el se da la gran vida. Lo que le espera a Colombia es terrible en estas manos.

Suramérica no necesita más virreyes, tampoco títeres y voceros del guerrerismo global, la historia con este tinte ha sido nefasta en cada uno de nuestros países. El futuro no se vislumbra con la rendición de pleitesía eterna a estos imperios y menos complacer las agendas explotadoras de gobiernos ajenos.

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