Entre la amnesia histórica y el acostumbramiento al horror.

Por: Leonardo Franco Arenas – www.latardedelotun.com  ———-

“Lo que el tiempo nos dejó, solo pedacitos de recuerdos de la vida”.

 

Cuando y como se dio el punto de quiebre para que nuestro país entrara, en esa espiral de declive social, ético y moral, cuáles fueron sus detonantes y quienes sus impulsores.

La historia nuestra está plagada de hechos vergonzosos, que han atentado en contra de la dignidad de la Nación: Luchas intestinas  (Patria boba), autoritarismo, guerras civiles, corrupción, violencia partidista, desplazamiento y hechos cotidianos de violencia general (económica, laboral, institucional, social, física, de género, psicológica o emocional, sexual, institucional) luchas armadas, narcotráfico, delincuencia común y un larguísimo etc. Basta!

De tanto en tanto de ponen sobre la mesa temas reiterativos, que son factores determinantes para la superación de estos estigmas sociales, entre las más importantes está la relación estrecha entre el desarrollo económico y la equidad social, recurriendo a eufemismos manidos como, “el desarrollo reducirá de manera sustancial la desigualdad”. Gobierno a gobierno sin temor a equivocarme, desde José Miguel Pey primer presidente (por encargo) de las Provincias Unidas de la Nueva Granada (1810 – 1811), hasta el actual Iván Duque Márquez. (Banrepcultural); ha sido su promesa incumplida. Conclusión histórica, las  acciones del Estado para tratar de redistribuir la riqueza o luchar con la pobreza o la desigualdad no han sido efectivas; “el crecimiento no ha reducido la desigualdad, ni las medidas estatales redistributivas han sido muy eficientes”

La estructura de un Estado capitalista no lo genera y los vicios que se han enquistado en la vida pública del país no lo permiten, politiquería, clientelismo y la corruptela están presentes en cada instancia de la Nación; así es muy difícil, casi imposible que Colombia enderece el rumbo y vuelvan la decencia y la justicia social para la corrección de las desigualdades en todos los órdenes.

Comencé con cuestionando sobre cuando saltamos la barda y nos arrojamos por el despeñadero, Veamos, en la hegemonía conservadora que estuvo en el poder desde 1886 hasta 1930 con 14 presidentes y nueva Constitución política, pasaron varias cosas: 1903, cuando nos doblegamos e hicimos una gran y sostenida (hasta hoy) genuflexión a los EEUU, “separación de Panamá” en el gobierno de José Manuel Marroquín. Gobierno de Marco Fidel Suarez que le tocó lidiar en 1918 con la gripe española, pandemia que asoló el planeta y acabó con más de 25 millones de personas y nuestro presidente se encerró en su despacho, mientras el resto le ponía el pecho al problema; hoy el primer mandatario hace casi lo mismo y solo se deja ver en su programa diario de TV. En 1928 se presenta otro hecho repudiable en el gobierno de Miguel Abadía Méndez, la masacre de las bananeras, hecho resultante de la huelga de los trabajadores colombianos de la multinacional United Fruit Company, 1800 muertos, se continúa con la presencia de los norteamericanos en Colombia. 1948 El Bogotazo, el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán que desencadenó la violencia bipartidista en el país, durante el gobierno de Mariano Ospina Pérez. La violencia partidista desatada desembocó en una dictadura militar a cargo de Gustavo Rojas Pinilla.

Con la creación del frente nacional (1958) acuerdo entre los dos partidos para repartirse el poder escalonadamente hasta 1974 y el establecimiento de la lucha armada en el territorio nacional con la creación de los grupos guerrilleros en la década del 60.

Todo esto pasó, sin que algunos principios presentes en la sociedad colombiana se vieran vulnerados; a los pillos se les destituía, se les encarcelaba, se les condenaba al escarnio público y al olvido social, apartados de cualquier escenario de protagonismo político o económico. La vergüenza existía, el suicidio era a veces la alternativa para no pasar por estos señalamientos familiares y sociales. Los defraudadores, tramposos y corruptos se auto exiliaban. La prensa nacional liderada por grandes periodistas acechaba para descubrir y exhibir entuertos y tramoyas. Los poderosos trataban de esconder sus pecados pero la mayoría de las veces eran descubiertos y bastaba una línea para que cayeran.

El máximo exponente de probidad e integridad era la Justicia y así se mantuvo hasta 1986 cuando la Corte Suprema fue tomada y la Justicia puesta de rehén desde entonces.

Años antes había empezado otra historia, que se entronizó en el Estado colombiano y se mantiene hasta nuestros días, ha ido cooptando todos los espacios de poder y al día de hoy se consideran intocables y todo poderosos, la MAFIA DEL NARCOTRÁFICO, que se fundió con otra tan o más siniestra, la política.

Ese fue el momento en que nos jodimos, se perdió el país, los valores, la rectitud. Hoy campea la impunidad, el cinismo, la delincuencia, los corruptos; se pasean orondos por los espacios más representativos de la Nación sin ningún asomo de vergüenza y creídos que nada ni nadie los toca, los intocables, le hacen el quite a las  investigaciones y a través de prebendas, dinero, amenazas o muertes; siguen deglutiéndose y defecando el país.

Hacemos parte de uno de los países más corruptos y peligrosos del globo, en ninguna nación existe ese maridaje entre el narcotráfico y la política y es aquí donde soberbios, miramos despectivamente algunas naciones hermanas creyéndonos superiores, No joda!!!

Los ciudadanos y las autoridades decentes que aún deben quedar, estamos llamados y obligados a actuar de manera enérgica a cambiar el presente de esta Nación. Trabajar unidos para transformar la política y asumir la responsabilidad de fortalecer la participación de la gente en todos los ámbitos. Hay que sanear y resetear el país, buscar las mejores alternativas de  estabilidad fiscal y monetaria, reactivación productiva y  generación del empleo.  Recordemos que los canales de televisión no son ni tribunales, ni contralorías, ni fiscalías además ni con trinos y mensajes en las redes sociales se deben encausar los delincuentes, solo investigar y difundir; la que debe imperar es la JUSTICIA y así salir de todas las triquiñuelas a las que acostumbran estos personajes, el vencimiento de términos y cambios a última hora de abogados para pasarla por la faja.

Hasta cuando, hay que  cambiar esto y exigir NO MÁS!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *