TEMAS CORTOS DE LA ACTUALIDAD POLÍTICA.

Por: Leonardo Franco Arenas / www.latardedelotun.com _____

El circo que quiere montar el tigrecito. ______

El Cauca, territorio desangrado históricamente, ha sido rebajado a la categoría de escenario para el oportunismo de un mesiánico dictadorcito. Con el aval de un Senado complaciente, Abelardo de la Espriella pretende ungirse sobre las tierras del sur, ensayando un libreto que confunde la majestad de la investidura con un besamanos marcial, una opereta absolutista encerrada en un cuartel.

No hay allí un genuino gesto de descentralización, sino el sutil aroma del autoritarismo que busca cobijo en los fusiles para blindarse de la ciudadanía. Qué trágica ironía para los caucanos: sustituir la urgencia de la justicia social por el costoso capricho del mandatario de turno que busca el eco sordo de las botas con la prepotencia de un filipichín que se cree comandante.

La República, despojada del sobrio y tradicional rito civil en la Plaza de Bolívar, queda reducida a la utilería de un mesianismo de farándula, que arranca su mandato dándole la espalda a las instituciones para mirarse, con deleite, en el reflejo de las armas.

Para decirlo claramente y con todas las letras, Abelardo busca una oportunidad para el autoritarismo de las armas. Veladamente trata de subordinar el poder civil ante la fuerza militar y con este acto viola flagrantemente la Constitución Nacional

 

La cobardía del saboteo informático

Tumbar la página de los testigos digitales donde se exponía la opacidad de los metadatos en la elección de Abelardo de la Espriella no es un acto de fuerza, sino el grito despavorido de una culpa casi que asumida. Es sabio decir que quienes recurren al sabotaje cibernético demuestran que les faltan argumentos para defender el triunfo dando la cara al país, y prefieren el silencio forzado para proteger un poder que nace bajo sospecha.

Apagar un servidor no borra el rastro de la duda ni desmiente el cuestionado manejo del software electoral; solo ratifica, la vileza de un régimen que necesita amordazar la veeduría ciudadana para sostener su corona espuria.

En este remedo de democracia, porque fue mancillada, los artífices del saboteo informático olvidan que la indignación colectiva no sufre caídas de sistema, y que el miedo a que se escudriñen las actas es la confesión más clara de su propia debilidad y a esos que votaron por el fascismo se les abren los ojos.

 

No señores, no hubo un habrá alianzas con el CD.

Desde algunos perfiles, bodegas, en las redes sociales y medios de comunicación pre pagos sostienen erróneamente que hubo una supuesta «alianza» entre el Pacto Histórico y el Centro Democrático; esto no es más que ambientar falsas narrativas, desde sus trincheras no hacen más que destilar el veneno de la ingenuidad o la mala fe para manipular el imaginario de la Nación.

Lo ocurrido en la elección de la presidencia del senado no es un matrimonio ideológico ni una reconciliación de principios; pueden ser dos cosas,  el descarnado pragmatismo de la supervivencia política (que no lo creo porque sería necesaria una alianza de momento) o la coincidencia de un voto contra un antagonista común, pero hecha, la votación, de manera independiente.

Juntar los votos en una práctica abierta como fue el comentario del presidente Petro a la bancada del Pacto, para encumbrar a Honorio Henríquez y cerrarle el paso al alfil del presidente electo no es un matrimonio de conveniencia ante el espanto común de lado y lado es a lo sumo un voto ligado a la oposición a de la Espriella y su mesianismo advenedizo.

 

Aquellos que insisten en vender esto como un pacto de sangre olvidan que, en ese tablero de ajedrez del Congreso, los enemigos jurados pueden compartir como se vio un resultado en contra de este dictadorzuelo en ciernes.

 

 

 

 

 

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